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domingo, 14 de octubre de 2012

Decía Groucho Marx...

En Frankfurt ha concluido la feria del libro este año, para la Feria de Guadalaja en México ya se avecinan noticias y nuevos autores, en Suecia se ha fallado el Premio Nobel de literatura, y en aquí en España la noticia que más me ha sorprendido ha sido una referente a los recortes.

Para el año 2013, el presupuesto estatal destinado a la adquisición de nuevos libros para la bibliotecas públicas se ha reducido, en un 100%. Cero euros para la adquisición de nuevos ejemplares, en un país que cada año publica 90.000 títulos nuevos.

¿De cuánto presupuesto estamos hablando? De unos 30 millones de euros en 2008, a cero euros en 2013. Se habla incluso de que se estudia implantar el préstamo de pago. ¿Acaso las bibliotecas dejarán de ser los centros gratuitos al conocimiento? Este último año siempre he defendido el papel de las bibiotecas públicas, que permite a todos los ciudadanos acceder a la cultura, a la lectura, a pesar de la Crisis. Un último reducto. Un último paraíso para los lectores afectados por la falta de trabajo o de ingresos, para que puedan seguir cultivando su afición.

¿Cree el Gobierno de España que así acercará los libros a las nuevas generaciones? Qué será lo siguiente si se llega a imponer el préstamo de pago, ¿cerrar las bibliotecas que no se autofinancien, o no lleguen a un cupo de lectores?

Espero que al menos permitan las donaciones de libros. Yo por mi parte, si sigo escribiendo, me comprometo a que haya ejemplares de mis próximos libros en las bibliotecas de Granada, ciudad en la que resido. La lectura es para mí el último gran reducto de libertad individual que nos queda: entre mi libro y yo no hay nadie más, ni la realidad cotidiana ni la Crisis, ni los problemas sociales o laborales. Estamos solos, mi libro y yo.

Decía Groucho Marx, "que quien crea que la cultura es cara, que pruebe cómo de cara es la ignorancia."

Termino hablando también de bibliotecas, sí, pero por dos noticias que me han dado alegría:

Alanis Olga me ha remitido dos fotos desde el Estado de Texas (EEUU), en donde "El esclavo de la Al-Hamrá" esta disponible dentro de los fondos de préstamo de la "Pharr Memorial Library"



 
Y desde Finlandia, otro lector, Manuel González, sevillano emigrado, ha donado un ejemplar de "El Mármara en llamas" a la Biblioteca de Leppävaara, a unos 11 km del centro de Helsinki, de tres plantas, según me cuenta él "la mejor biblioteca de Finlandia".
 




¡Gracias a ambos!

domingo, 16 de septiembre de 2012

En MundoHistoria, ¡Bizancio!

Hoy os dejo aquí la entrevista que hace una semana me realizaron en MundoHistoria, es bastante larga, pero espero que os guste. Hablamos sobre Bizancio, "El Mármara en llamas" y el mundo editorial.

¡Aquí empieza!



¿Por qué has escrito y publicado en España una novela sobre el Imperio bizantino?¿No es una apuesta arriesgada?¿Por qué no una novela en territorio patrio?

En primer lugar, decidí escribir e investigar sobre Bizancio porque tuve un enamoramiento relámpago. Cayó en mi poder una trilogía magnífica sobre Bizancio, un ensayo en tres tomos en inglés de John Julius Norwich... y quedé contagiado por su prosa, su forma de contarlo todo, ameno y nada aburrido sino al contrario; y me hizo descubrir un imperio que aquí casi no se conoce. No todo va a ser sobre Roma.

En segundo lugar, buscaba una época y unos personajes diferentes, en estos cuatro últimos años, entre templarios y thrillers a lo Dan Brown y novelas de romanos, Roma, gladiadores y más romanos, quería ofrecer a los lectore (y a mí mismo algo diferente)

En tercer lugar, sí ha sido una apuesta arriesgada, pero afortunadamente Ediciones B (que yo sepa) es la única editorial que ha publicado tres novelas más sobre este imperio, dos de Salvador Felip ("El sueño de Justiniano" y "El ocaso de Bizancio") y una de Anne Perry ("El brillo de la seda"). No he visto tratado en ningún sitio el tema del mítico fuego griego, mi historia les gusto (original, diferente), y ahí está, moviendose por los estantes de las librerías. Ahora sólo falta saber qué opinan los lectores; de momento, los que me han comentado son valoraciones positivas en general.


Hay muy poca literatura (o posiblemente yo conozca poca) sobre este periodo y hecho histórico en el que te sumerges en 'El Mármara en llamas' ¿a qué fuentes has recurrido para documentarte y por qué escogiste este momento y hecho?

Para documentarme he seguido principalmente la crónica de Teófanes el Confesor, que se centra en el s.VIII y s.IX, está llena de detalles curiosos que no se encuentran en ningún otra crónica. Lo escogí por dos de los protagonistas principales: León III, cuya historia es sorprendente (continuará más allá de "El Mármara...") y por el fuego griego. Otro fundamental ha sido una crónica del 717, precisamente, que describe la ciudad (es corta y un poco confusa, de autor anónimo) y el libro "The age of dromon", dedicado a todo lo naval del imperio bizantino. Por su culpa, ahora amo a los "Dromones" de fuego griego, los "corredores" del mar.

A la hora de desarrollar un personaje, ¿es más difícil inventarte uno, que forme sin distorsiones parte de la historia o hablar de un personaje real del que tienes que 'inventarte' algunos hechos (sobre todo al hablar de cosas más privadas o porque se sepa poco del mismo, por ejemplo con Calínico)?

De Calínico se sabe muy poco, apenas ocupa cuatro líneas en la crónica de Teófanes, y no se menciona en ninguna otra crónica bizantina. Vuelve a ser nombrado por cronistas árabes dos siglos más tarde, algunos le hacen arquitectos, otro físico, otros alquimistas, de origen sirio. He tenido que rellenar bastantes lagunas con el peligro que conlleva. Desarrollar personajes ficticias (p.ej. Casiodoro) es difícil pero con ellos tienes más libertad. La Historia ata las acciones de los personajes históricos

Se nota que eres un apasionado de la historia, y eso se nota por la exactitud que has mostrado en tu obra, pero no entiendo, ¿como es que entonces te metiste a Ingeniero de Caminos?, creo que nos hemos perdido a un gran historiador, aunque hayamos ganado a un escritor y un historiador aficionado de gran nivel.

Porque me encanta la ciencia, como vez tengo mucho de Calínico en mí. La historia me apasiona, espero que se note. Gracias por el piropo de "historiador"; a ellos les tengo mucho respeto, porque su labor callada no recibe atención y nos descubre quiénes fuimos para saber qué seremos.
En otro foro, pusieron ayer una frase a completar por quien quisiera: "Un escritor de novela histórica es..." y yo puse mi parte diciendo "...uno de Ciencias que no tuvo huevos de estudiar Historia por miedo al paro"

Esa es parte del motivo, sólo parte. Me encanta la ingeniería también, de hecho siempre me ha gustado la técnica y las letras, sin distinción. Tengo un cerebro que rebosa curiosidad por todo, lo que hace que sea un ávido lector. Un lector me dijo una vez que con todo eso si no sería yo "un nuevo Da Vinci poco aprovechado", pero creo que se coló un poco con el comentario.

No os creáis que a veces no pienso si no me dan más alegría los legajos que los numeritos de la calculadora...

¿Tendremos una segunda parte?

Las primeras páginas de esa segunda parte ya están escritas, pero me ha surgido otro proyecto y estoy indeciso por cuál decidirme primero. En mente tenía contar desde el 717 al 802, en dos o tres novela, hay mucho y muy interesante, y seguirán saliendo Casidoro e Irene. Pero la respuesta es sencilla: habrá segunda parte si los lectores quieren. ¿Queréis leer más de esta época?

¿Has tenido el apoyo familiar? ya sabes, mujer, padres, hijos, etc. Te dejan tus espacios de tiempo para escribir?

Sin el apoyo de mi mujer, que es quien más sufre compartirme con mi "amante" (la Literatura), no podría haberlo hecho. Gracias a ello obtengo inspiración para modelar a mis personajes femeninos. Hijos aún no hay, y eso no puede ser, a ver si lo remedio pronto, aunque tenga que escribir menos.
Mi familia además, bien orgullosa que está, paseando a mis dos criaturas por donde van. Y yo lo agradezco.

¿Cómo surgió la idea de escribir esta novela? Es decir, ¿tenías claro desde un principio que querías escribir una novela sobre Bizancio de manera que la "inspiración" vino después de por ejemplo, como acabas de decir, haberte quedado enamorado de la trilogía de Norwich o fue mientras leías su obra cuando te sobrevino la idea? Lo pregunto porque sé que en ocasiones hay personajes o periodos históricos de los cuales no conoces nada y cuando empiezas a leer sobre ellos piensas: "de aquí se podría sacar una buena historia"... ¿Ocurrió algo así en este caso?

Terminada "El esclavo de la Al-Hamrá", empecé a buscar otra historia que me motivara, y un dia de agosto, releyendo una didáctica Enciclopedia de Historia que hay en casa de mis padres (y que gracias a ella descubrí una Historia interesante, y no una cosa aburridísima) me quedé sin aliento cuando leí un párrafo, donde describía el pánico que debió sentir el primer soldado de guardia bizantino cuando el 1 de septiembre de 717, desde las murallas marítimas que miran al Mar de Mármara en Constantinopla, vio miles de naves avanzando hacia la ciudad.
En ese momento, quise escribir sobre Bizancio. Y luego, llegó Norwich, que remató lo que ya había leído de Asimov. ¿Sabías que "Fundación e Imperio" de Asimov tiene su inspiración en Belisario y Narsés, en el imperio bizantino? Ciencia ficción e Historia, todo junto. Como a mí me gusta.

Muchos escritores, al hablar de alguna novela, sienten especial apego a alguno de sus personajes en particular ¿es tu caso? ¿Qué personaje de El mármara le has cogido, por decirlo de alguna manera, más cariño y por qué?

Mi favorito es sin duda Casiodoro, y su antítesis es Calínico, un erudito apegado a sus propias ambiciones egoistas. ¿Por qué el aprendiz? Porque se va notando su maduración, y así me siento yo, frente a la escritura, que poco a poco voy mejorando (o eso quiero creer). Desde que empecé su escritura hasta terminarla, han pasado muchas cosas en mi vida, y en eso me identifico con él; junto a él he sufrido mi propia evolución.

Tu anterior libro se desarrollaba en Al- Andalus, ¿comparten algo ambos momentos históricos?

Sin Bizancio, sin Constantino IV, sin León el Isaurio, sin Calínico y el fuego griego, creéme si te digo que no hubiera habido Al-Andalus. Existen semejanzas, principalmente, que los protagonistas en ambos casos experimentan una evolución y tienen un maestre al que imitar (o al que detestar). En ambas novelas se muestra el valor de la experiencia, que ha de pasar de ancianos a jóvenes.

En ocasiones se ve que la historia de Irene y Casio es secundaria, ¿porque te animaste a relatarla, no se te ocurrio algo mas castrense o militar? Es que como no consuman pues le pierde "chicha" al tema, ya sabes...

Es parte de la inexperiencia de Casiodoro, por eso se nota una evolución; y es parte de la demasiada experiencia de Irene, a quien el aprendiz confunde, con su inicial ingenuidad. Sí, no hay sexo explicito. No era lo que buscaba transmitir, sino una evolución.
Además, no quería llenar todo de "peplum". Hay una tendencia que a mí me canasa a veces, a pensar que Novela Histórica debe tener necesariamente guerra y sangre en abundancia. Las guerras son inevitables y la sangre puede que también, pero preferí no abusar, ya que además, Teófanes tampoco da muchos detalles.

¿Es por eso que la novela va saltando de escenario constantemente? ¿Por qué no optaste por una forma más lineal para la novela, al estilo de Manfredi o Aurensanz si tenemos que usar un autor español y ademas del mismo grupo editorial?

Bueno, no tiene nada que ver con autores o editoriales. La trama se centra en tres parejas protagonistas (León III y Maslamah; Timeo y Calínico; Casiodoro e Irene) más los secundarios, que también tienen su juego. Las acciones de las tres parejas es muy simultánea, por eso preferí que las tres tramas transcurrieran simultáneamente. Eso lo busqué saltando de escenario cada tres/cuatro capítulos. Así todo avanza en la lectura más o menos parejo.

El proceso de crear una novela es complejo, yo lo conozco y se que no es facil, la portada, la extension del libro, reuniones con el editor (en tu caso editor de historica) correcciones, sintaxis, decidir y pactar las promociones, el tipo de impresion, ahora ya incluso la edición digital, etc. Vamos un lio de la leche!!!

Pero todo tiene su emoción al final en el contrato. ¿Quisiera saber como te sentiste al firmar, al ver el resultado?, ¿que parte del proceso fue la que te hizo sentir mejor? ¿O fue algo mas material, $$$?

Vivir de escribir es muy complicado y no me hago ilusiones. Intento verlo todo como una afición que se auto-financia: escribo libros y gano un poquito... para poder comprar más libros. Mi último gustazo, gastarme 107 euros en una librería de viejo de Navarra, para adquirir un ensayo de 1932, de hojas pajizas y gastadas. Una inversión, para seguir con mi posible próximo proyecto.
Lo mejor de esta novela, fue ver la portada terminada (que también pasó por correcciones, tuve que indicar bastantes cambios ya que un gran ilustrador no tiene por qué ser un experto en naútica bizantina. No es que yo lo sea, pero algo he leído) y saber, que este año de la Gran Crisis, mi libro saldría a la calle. Sé que muchos otros, no saldrán. Y el mío está ahí. Para mí, es un triunfo. Además, era ver a Casiodoro hecho realidad...

En una novela histórica las pautas están muy marcadas por los acontecimientos y personajes históricos pero, sin embargo, no todos los acontecimientos y personajes son históricos (entonces sería un ensayo novelado más bien): ¿en qué te basas para crear los acontecimientos y personajes no históricos? ¿Cómo hace un escritor para que no parezca que están fuera de lugar?

Se empieza con los personajes históricos y se indagan los flecos sueltos ... cuando se tienen bastantes flecos en la Historia, que es donde se puede "Crear", se desarrollan personajes secundarios que "cuadren" con esos flecos de forma coherente. Es como hacer un tapiz, basta con ordenar hilos, cuando ya se tiene un comienzo lo otro avanza casi sólo.

Supongo que cuando un escritor empieza las críticas y opiniones sobre su obra son muy importantes porque le ayudan a ver los aciertos y errores y, por ende, a mejorar. No obstante, cuando ya se lleva cierto camino rodado, ¿se les sigue dando la misma importancia? ¿Lees todas las críticas de tus obras y te gusta que se opine de ellas? Pues hay algunos escritores que no aceptan mucho las críticas negativas...

Cada libro es "un primer libro". ¿Por qué? Sobre mí mismo: porque no soy historiador profesional y puedo cometer errores; porque a lo mejor no gusta el punto de vista; porque a lo mejor a los lectores no les gusta la época o el protagonista. Yo asumo que siempre se está aprendiendo, y que las críticas ayudan a progresar. Hay que ser honesto: esta es sólo mi segundo libro. Respondo a todas las críticas, porque los lectores se han esforzado en darme su opinión, yo me siento obligado a responderles, comentando si es necesario mis decisiones a la hora de escribir.

Una pregunta sencilla, ¿que has perseguido al realizar esta novela, cual fue tu objetivo principal?

Primero, dar a conocer una civilización apasionante. Me llenó de ilusión quere emular a Norwich, de otra manera. Un atrevimiento, quizás.
Segundo, mis dos novelas destilan esperanza, a pesar de las dificultades, a pesar de las Crisis. Me lo dijo una lectora: "en nuestra época actual, ¿dónde encontraremos a un León el Isaurio que nos guíe?" Hay que tener esperanzas e ilusiones, porque si no, mejor que nos fueramos ya a la fosa del cementerio y nos pongan la lápida.

¿Es difícil hacerse un nombre al empezar a escribir en un mercado donde hay tanta variedad y muchos escritores tótem?

Bueno, yo no sé cómo se hace un nombre. Hay grandes dinosaurios que venden cientos de miles de ejemplares, y sus libros se distribuyen por palés con cientos de ejemplares. Supongo que se han hecho grandes porque los lectores lo han decidido así, les gusta leerles y los recomiendan. Yo sólo intento contagiar mi entusiasmo por la Historia. Sólo eso. Y como no soy historiador, escribo novela histórica. Yo no me quejo: mis novelas se venden por Europa y Sudamerica, en papel y digital, se ha traducido la primera, han salido varias ediciones... y eso que soy cuasi-novel (ya un poco menos)

En tus dos novelas nos trasladas a dos momentos históricos y en dos lugares diferentes, pero ¿cuál es tu etapa o momento histórico preferido?

Mis dos épocas están claras: imperio bizantino y edad media peninsular, s.XIII-s.XIV. ¿Os habéis dado cuenta de cuánto autor extranjero hay en las librerías, y qué pocos españoles que narren nuestro rico pasado? Tenemos a Carlos Aurensanz, Sebastián Roa, Miguel Angel Badal Salvador, también está Posteguillo... nuestra Historia no tiene nada que envidiar a los anglosajones o a los americanos.

Esta web la componen muchos historiadores profesionales, tambien muchos aficionados con mas o menos conocimiento, supongo que si te preguntara con que grupo te sientes mas comodo por diplomacia dirias que con ambos, asi que no te preguntare eso.
Ya que en MH hay de todo tipo de usuarios, ¿como te has sentido aqui?, ¿crees que un sitio asi en lengua castellana es necesario? en definitiva ¿que opinión te da como escritor y usuario Mundo Historia que se compone tanto de noveles como profesionales?

Me siento un aficionado, un aprendiz, a los historiadores les tengo mucho respeto porque admiro enormemente su labor, y a su lado me siento intimidado. Las Humanidades son necesarias, aunque nuestro mundo se base en la Técnica. No somos robots, somos humanos, y los humanos pueden sentir el mundo. Los robots sólo entienden de números. Pero siempre intento leer y aprender más de los que saben, y el que los profesionales de la Historia hayan decidido apoyar MundoHistoria nos beneficia a todos.
Creo que Mundo Historia llena un hueco que debe ser llenado con cultura y divulgación. El que además busque el aval de poseer historiadores apasionados me parece excelente, y por eso mismo me hice socio. Además, promovéis la lectura a precios extraordinarios, pues no es vuestra fuente de ingresos. Ése es el camino de hacer nuevos lectores y nuevos amantes del pasado.
Además, a veces una mirada ingenua sobre el pasado puede aportar más certeza que una llena de erudiciones. El contacto de novatos (yo mismo) y expertos siempre enriquece: el novato está lleno de preguntas, y el experto, lleno de respuestas. Así se entablan las buenas conversaciones.

Las novelas consiguen que muchos (me incluyo) entremos en la piel de personajes de hace muchos años y, literalmente, vivamos la h(H)istoria lo que puede hacer que después nos entre el gusanillo de saber más y más sobre ese periodo. ¿Crees que la novela histórica tiene un papel importante en la divulgación de la Historia?

Sí. Una novela no es un ensayo. Pero una novela bien planteada puede hacer que el lector sienta Curiosidad, con mayúsculas y tenga ansia de saber más; y entonces, buscará un ensayo.
Como le des a un lector novel un ensayo de 800 páginas, se aburre seguro. Dale una novela sobre el tema; con mapas, acción , amor y sexo, guerra, traidores y villanos, héroes, tragedias y esperanzas, y que hable de su país, de su tierra, de sus gentes, de su pasado. Y luego, él buscará otra novela sobre el tema, y luego otra.... y llegará al ensayo, y querrá más.
La novela cumple su función, pero el trabajo de los Humanistas dan los datos para las novelas. Ensayo y novela van juntos.

Antes se ha hablado de tus nuevos proyectos, ¿qué esperas de ellos? ¿Te ves dentro de 5, 10, 15 años como uno de esos "dinosaurios que venden cientos de miles de ejemplares" (aunque ya te puedo adelantar que creo que vas por el buen camino)?

Siempre hay ideas y mientras tenga ideas seguiré escribiendo. ¿Si me veo vendiendo por cientos de miles? Buenos, seamos modestos, empecemos por unas decenas de ejemplares y luego a ver qué opinais los lectores. Una vez que el libro está en los escaparates y pasan 4-5 meses, ya no depende del autor, sino de vosotros. Pienso que, si sigo publicando seguiré mejorando. Es un bonito sueño, vivir de la escritura, y a veces (y más en esta época) pienso si no es el momento de intentarlo de verdad, a tiempo completo. Tengo como objetivo intentar llegar a una novela cada año/año y medio; os puedo asegurar que tengo varios esquemas maestros diferentes, esperando su turno.

¿Cuál sería tu consejo para aquel escritor novel que quiera publicar su obra (en papel o en formato digital) o dedicarse a la escritura? Realmente son tiempos difíciles para la literatura o quizá las nuevas tecnologías (ereaders y demás) están haciendo que se abra un nuevo camino donde "cualquiera" puede autopublicar su obra y hacerla llegar a "miles" de lectores a través de Internet?

Mi sueño es, actualmente no perder mi trabajo que paga las facturas y seguir arañando tiempo para escribir. Mi sueño inmediato sería un trabajo a media jornada, que me permitiera escribir más, y vivr más o menos dignamente. Me apasiona leer y escribir, y la Historia. Y parece que la ingenieria civil me va a dar hambre pronto, así que me planteo seriamente un Plan B. Consejo: comienza escribiendo como afición, escribe lo que quieras pero que te apasione; y ten un trabajo que de verdad te dé de comer. Eso para empezar, está bien. Lee mucho, y no tengas prisas por publicar tu primer trabajo. Y huye de AMAZON, con todos mis respetos. Lucha por no autopublicar, sólo como última opción, no la primera, y sólo si después de todo sigues confiando en tu obra. Y busca un agente, que será el que primero te diga la verdad sobre lo que has escrito. Pero ante todo, ten presente, qué quieres conseguir escribiendo.

¿Para cuando se espera la segunda parte de "El Marmara en Llamas"?

Una buena pregunta, de la que aún no tengo respuesta. Ya empecé su escritura pero tengo otro proyecto entre manos y aún no me he decidido por cuál continuaré.
Si hay avalancha por miles de solicitudes a la editorial, seguro que será antes...

Enhorabuena , muchas gracias por los momentos que me has dado con el esclavo de la Alhambra y con el mármara en llamas. ¡¡Felicidades!!!Ademas, las portadas de los libros buenísimas.

Seguiré escribiendo, con todos los esquemas que tengo preparados tengo escritura para cuatro o cinco años, el problema es elegir cuál escribir antes y cuál después. Gracias por tus amables palabras.
Tanto la portada de "El esclavo de la Al-Hamrá" como de "El Mármara en llamas" las ha diseñado Alejandro Collucci, un grandisimo ilustrador que trabaja con varias editoriales en nuestro país, espero que las próximas siga haciéndolas él.
Tengo que decirlo, el fotógrafo Francisco Rejón Guardia se esmeró conmigo en sacarme una foto decente para la solapa una desapacible tarde de noviembre a los pies de Sierra Nevada, gracias también a él, por su paciencia y su trabajo.

¿Aceptarías o te gustaría la idea de que alguna de tus novelas le interesara a algún director de cine y la llevara a la gran pantalla? ¿Qué opinión te merecen las adaptaciones cinematográficas de las novelas?

El cine español no tiene presupuesto para grandes producciones, que es lo que piden las adaptaciones históricas. "El capitán Alatriste" es un ejemplo, ¿final de escena tras en teoría 18 horas de batalla y solo 12 cadaveres? Compárese la serie "Roma" de la BBC, e "Hispania" de Antena3. A ver ese imperium...

Aceptaría que se llevara al cine si se hiciera dignamente, pero estamos adelantándonos mucho, me parece. ¡Ojalá!

Bueno son las 21:34, y creo que ha sido una gran experiencia para todos.

Mundo Historia, seguid así. Gracias a todos los que habéis intervenido hoy aquí, y también a todos aquellos lectores que se han quedado en la sombra, espero que os haya gustado esta mega-entrevista (ya la postearé en mi Blog de forma ordenada en mis próximas entradas). Espero que disfrutéis con la lectura de mi novela "El Mármara en llamas" y os invito, si lo deseáis, a dejar vuestra crítica, opinión o comentario en mi web:

www.blasmalopoyatos.com

Vamos a coincidier mucho tiempo por aquí, como escritor y como lector. Me he sentido muy a gusto. Gracias a todos por vuestro interés.

Un cordial abrazo:
Blas Malo






domingo, 18 de marzo de 2012

Algunas novedades esta semana

Una niebla de pesadumbre rodea el ambiente laboral de mi trabajo en estos días, y es difícil sustraerse a los pensamientos negativos, a la incertidumbre, a la sensación de que nada está en nuestra mano. Es la espera de las ovejas en la caja del camión, camino del matadero, y en cualquier momento puede abrirse la rampa.

La escritura es un escape. La situación actual genera sentimientos y emociones negativas que sirven también para mis personajes, sometidos a los vaivenes de la existencia. Las novedades literarias han endulzado un poco estos días.

-La más importante, recibida desde la editorial es que "El esclavo de la Al-Hamrá" ya está a la venta en formato Bolsillo (ZETA), a un precio reducido de 10 €.



Eso quiere decir que ahora mismo mi primera novela está disponible en formato rústica, de bolsillo, y en e-book; se ha publicado en España y Sudamérica (recibí hace unas días notificación por Facebook de una lectora desde Valdivia de Chile que ha disfrutado mucho con "El esclavo..."), y se ha traducido al serbio. La vida de un libro es corta, y que mi primera novela siga "viva" en los escaparates me parece un gran logro. Más de lo que podía esperar.

-Disfruté la semana pasada de una ruta literaria por Granada, recorriéndola de mano de la escritora Carolina Molina con motivo de su nueva novela "Noches de Bib-Rambla" (ROCA EDITORIAL); el contacto con los lectores es siempre un aliciente y un estímulo.

-Por fin, os puedo dejar el enlace de mi video de mi charla en las II Jornadas de Novela Histórica de Murcia, 29 de octubre de 2011, organizadas por el foro HISLIBRIS. Para aquellos que se quedaron con las ganas de asistir, ahora pueden sentarse en su sillón y verme online.

http://www.youtube.com/watch?v=xQ5bGYMzONo

-Quedan sólo 10 días para la publicación de "El Mármara en llamas" (Ediciones B). Pensaba que siendo el segundo libro yo estaría menos impaciente pero la verdad, estoy más. ¿Ilusionado? Mucho. Ya he recibido desde la editorial el primer ejemplar de la primera edición, de muestra, y ha quedado impecable. Aun así, me siento ansioso, teniendo que enfrentarme al juicio de los lectores dentro de unos días. Pero luego pienso que ya es un éxito que la editorial me haya ofrecido su confianza por segunda vez, y que eso quizás significa algo.

domingo, 22 de enero de 2012

Suposiciones razonables

Esta semana ha sido intensa, y esperaba culminarla con novedades jugosas sobre mis libros. Pero no.

De mi primera novela, "El esclavo de la Al-Hamrá" (Octubre 2010, Ediciones B) me he visto gratamente sorprendido con la noticia que me ha dado un lector, pero estoy en espera que me lo confirmen desde la editorial. Sí la he visto anunciada en AMAZON junto a su traducción hermana en serbio "Vezirova Osveta" (Octubre 2011, ALNARI). Me pregunto cómo irá en aquellos lugares. La he visto mencionada en varias Webs del país, pero como no entiendo el idioma no sé cómo habrá sido recibida.

En Granada al menos sigue estando visible. Esta semana he constatado que en varias librerías y puntos de venta donde se había agotado en Navidad lo han repuesto con varios ejemplares disponibles, a la vista y en buena posición. No puedo evitar fijarme en esos detalles cuando me intereso por un libro de documentación o por ver alguna novedad que me interesa, por ego o porque sé que es una lucha lo que tiene lugar en los estantes, donde unos se ven y otros dejan de verse.

De mi segunda novela, "El Mármara en llamas" (Marzo 2012, Ediciones B), pensaba tener ya la portada pero se ve que mis ideas no se lo han puesto fácil a los ilustradores. Me llegó una propuesta, a la que hice varios comentarios. Quiero que quede perfecta, y no es sencillo, por el proceso de creación de la portada, a medias artesanal a medias informatizada. Hay detalles que dependen de la evolución de los descubrimientos arqueológicos, y no siempre hay consenso entre los expertos; y hay que tomar suposiciones razonables.



Más de una vez, cuando he comentado que escribo novela histórica a amigos y familiares, y les he mostrado mi preocupación por cómo será recibida por público en general y por gente más en conocimiento sobre la época en cuestión, ellos quitan hierro al asunto con la susodicha palabras: "licencia del autor"

No me gustan las licencias del autor. Las evito siempre que puedo.

Una cosa son las lagunas históricas, en las que faltan datos de fuentes de la época y que sus suceptibles de suposiciones razonables (que dicho sean de paso, permiten la creatividad del autor), y otra cosa modificar el hilo temporal de acontecimientos y hechos registrados en crónicas y códices, y que poco tienen de interpretación. Lo primero es necesario, si queremos contar una historia.

Rellenamos huecos suponiendo a partir de lo que conocemos, de forma defendible. Lo segundo, nunca me ha gustado. Más de una vez he deseado que tal personaje muriera años más tarde, o no hubiera hecho tal cosa, porque conviene a mi trama.

Y aunque quizás eso diera más riqueza a mis escritos, y sólo los especialistas lo apreciarían (descubriendo la trampa) no me parece correcto. Por eso me agobio: toda la documentación que leo nunca me parece suficiente, siempre me quedan cosas por aprender (y eso que mi mujer me dice a veces "que regrese de la Edad Media", cuando me abstraigo en mis mundos).

Por otro lado, tampoco me veo capaz de dedicar 10 años a una novela para que sea perfecta en todos los aspectos, diez años cambian una historia y también al autor y su percepción del mundo. Supongo que es complicado hallar el equilibrio perfecto entre dedicación a una novela y la búsqueda de su perfección (formal, estética, argumental, literaria).

Y en medio de ese desequilibrio, ya estoy con mi siguiente novela, dándole forma al primer borrador, previo guión de trabajo. Estoy de nuevo en la Edad Media.

Espero dentro de unos días concretaros más todo esto. A esperar toca.

viernes, 21 de noviembre de 2008

EL ESCLAVO DE LA AL-HAMRA (II)


Pocos días más tarde la ciudad se llenó de rumores sorprendentes, acerca de un extranjero, un hermano del Islam del otro lado del estrecho, hábil con las palabras, tanto que su poesía conmovió al mismísimo sultán. Ibn Marzuq, el secretario de la corte meriní, famoso por sus viajes de juventud por todo Oriente, estaba maravillado con el nuevo ministro y embajador enviado desde la corte nazarí, tanto por su elocuencia, por sus dotes para la oratoria, como por su claridad de mente y su sagacidad política; no en vano cuando Ibn Marzuq se exilió a la ciudad palatina de la Al-Hāmra durante el reinado de Abu-al-Hasan, padre de Abu Inān, fue su maestro e instructor, intuyendo en él a una figura formidable.

El extranjero se presentó en la audiencia real adelantándose a los ministros y juriscultos que formaban parte de la embajada nazarí.
—Excelencia —dijo levantándose e inclinándose directamente ante Abu Inān—, os lo suplico, solicito vuestro permiso regio para recitaros brevemente mi misión antes de entrar a parlamentar, antes de que los vericuetos de la diplomacia enturbien mis palabras.
La numerosa corte meriní se llenó de murmullos preguntándose quién sería aquel osado. A una señal suya Ibn Marzuq se acercó al sultán.
—Es Ibn Al-Jatib, protegido y secretario del gran visir Ridwan.
—Ibn Al-Jatib, tienes mi permiso. Habla —dijo Abu Inān. El secretario del visir nazarí accedió y se centró en el sultán, que le miraba con curiosidad.
—¡Vicario de Alá!¡Ojalá el destino aumente tu gloria todo el tiempo que brille la luna en la oscuridad!¡Ojalá la mano de la Providencia aleje de ti los peligros que no podrían ser rechazados por la fuerza de los hombres! En nuestras aflicciones tu presencia es para nosotros la luna que disipa las tinieblas y en las épocas de escasez tu mano reemplaza a la lluvia y esparce abundancia.
Sin tu auxilio, el pueblo de Al-Ándalus no habría conservado ni habitación ni territorio. En una palabra, mi país no siente sino una necesidad: la protección de tu majestad. Aquellos que han experimentado tus favores jamás han sido ingratos, nunca han desconocido tus beneficios. Ahora, cuando temen por su existencia, me han enviado a ti y esperan.

El sultán encontró muy hermosas sus palabras. Ordenó que cesaran los murmullos y se levantó para hablarle.
—No regresarás a tu nación y a tus compatriotas sin que tus deseos sean satisfechos. Te doy permiso para sentarte.
Y colmó de mercedes y regalos a todos los miembros de la embajada, concediéndoles cuanto solicitaron. Impresionados todos los miembros de la corte, el cadí Abu Al-Kasim le comentó a Ibn Jaldun al oído cuanto habían visto.
—Increíble, por Alá. Es la primera vez que se ha visto que un embajador consiga el objeto de su misión antes de haber saludado al sultán a cuya corte ha sido enviado.
Embajador, ministro, y por expreso deseo de su señor también responsable del mando militar nazarí, tan elocuente y emocionante fue su poema de petición de ayuda contra los enemigos cristianos castellanos y aragoneses con el que obtuvo el reconocimiento y el compromiso del propio sultán aquella misma tarde memorable que enseguida su nombre y su hazaña se propagó por toda la ciudad.

lunes, 21 de julio de 2008

EL ESCLAVO DE LA AL-HAMRA

Hola a todo el mundo. He tenido toda una semana de vacaciones que he invertido en asuntos varios que tenía pendientes. Entre ellos, realizar una nueva revisión de mi primera novela para presentarla a un certamen literario. Aún no la he terminado pero he adelantado mucho. Espero tenerla lista para antes de octubre y si todo va como parece alcanzará cerca de las 400 páginas, en vez de las 322 páginas de la revisión vigente.

Respecto a la segunda novela, he tenido suerte y estos días llegó desde Estambul un libro que encargué hace tres meses sobre la civilización bizantina. ¡Fascinante!

En fin, para aquellos que siguen este Blog, adelanto un par de hojas de "El esclavo de la Al-Hamra". Espero que la disfrutéis. Un saludo a todos.

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(EL ESCLAVO DE LA AL-HAMRA, capitulo 01, págs. 16-19)

Cruzaron los jardines donde la fragancia del arrayán habitaba sobre el silencio de los estanques en frío y quieto remanso y se dirigieron hacia el Palacio de Comares, la residencia real mientras se continuaban obras del nuevo palacio, aún un caos de materiales de construcción custodiados por una guardia permanente. Pero no sólo la renovación de los palacios ocupaba el pensamiento del sultán, y Al-Jatib lo sabía. Otra idea atormentaba al sultán desde hacía meses, algo que a veces le impedía dormir por las noches en su lecho palaciego y del que él debería ser su instrumento ejecutor llegado el momento, y esa idea era la venganza.

El gran visir, y su discípulo y katib del sultán Ibn Zamrak se inclinaron mientras el sultán se retiraba a sus aposentos y la guardia personal cerraba las puertas y se apostaban vigilantes, y se encaminaron hacia sus palacios de la medina palaciega.
—Arde en venganza —murmuró Al-Jatib. —Mañana llegará el embajador del nuevo rey castellano.
—Enrique de Trastamara —recordó Ibn Zamrak, bajo y delgado, pero sus facciones eran hermosas y en sus ojos soñadores se perfilaba a la vez una inteligencia rápida y despierta, aún a pesar de ayuno.

En sus palacios les esperaba una cena vivificante, pero la ruptura del ayuno tendría que esperar un poco más.
—Enrique el usurpador, Enrique el débil y el bastardo, Enrique el asesino —replicó con crueldad Al-Jatib —. ¡Mercenarios!¡Mercenarios franceses! —bajó el tono al darse cuenta que casi estaba gritando; incluso en el palacio las paredes tenían oídos—. El sultán desea vengarse. Desea que se haga justicia. En Montiel la traición venció al honor y además se han puesto en peligro nuestro tratados y alianzas. Al mercenario francés no sólo le pagaba el bastardo castellano, también lo hacía el perro aragonés.

El visir se refería a Pedro IV de Aragón. Aragón se estaba convirtiendo en una potencia marítima. Sus barcos tenían la osadía de atacar las costas del Estrecho en poder musulmán según le conviniera. Los sultanes de Túnez les habían recibido como amigos esperando obstruir las rutas hacia Oriente. Incluso se decía que habían hecho un pacto con los piratas de Al-Borani. Pedro IV era la encarnación de la ambición y había favorecido el final de la guerra civil castellana apoyando a las compañías francesas de Beltran Du Guesclin que defendían los intereses del usurpador Enrique de Trastamara. Ibn Zamrak se detuvo un momento y miró a su maestro, espigado, de pelo blanco y barba corta y cuidada donde unas pocas hebras negras en la barbilla y comisuras de los labios finos se negaban a desaparecer. Sus ojos castaños seguían tan vivaces como siempre sobre su tez pálida. Al-Jatib le sostuvo la mirada. Ibn Zamrak no sabía las últimas noticias, y mientras las asimilaba llegaron a su casa palacio.
—El reino de los meriníes también ha sido tentado, pero ellos no nos traicionarán, al menos de momento. Por ahora el estrecho es frontera segura. El sultán quiere venganza.
—Llevará tiempo prepararlo. Sabemos que tienen agentes aquí, sospecho que entre los genoveses.
—Tenemos tiempo— Al-Jatib sonrió —. Alá recompensa la paciencia. El sultán también lo recompensará. El bastardo debe morir, y también el perro aragonés. Es la voluntad de Alá.
Ibn Zamrak no replicó, y con una inclinación se despidió de su maestro mientras entraba en sus aposentos, y tras él su guardia.

La buena estrella que guiaba los pasos del katib no había dejado de alumbrar su camino desde que Ibn Zamrak conociera a Al-Jatib. De niño su infancia había sido infeliz. Su padre había regentado una pequeña tienda de hortalizas en el Albayzin. Su madre siempre había tenido un rostro hermoso pero triste, como una llama vacilante que se extinguiera lentamente. Recordaba periodos de gran alegría en su casa, porque Alá había deseado bendecir la familia con un nuevo miembro, y luego la tristeza de los días de luto encerrados en casa, los llantos y sollozos de su madre tras los muros de argamasa y adobe, y la visita al cementerio. Fueros días tristes, porque nunca tuvo hermanos.

Sus padres se resignaron al fin a que él fuera hijo único, en un barrio donde las demás familias bullían de voces y alegría. Su único retoño no siempre gozaba de buena salud. Ibn Zamrak se encerró en su mundo solitario de palabras y deseos frustrados, y cuando un día su padre le llevó a la escuela coránica, descubrió un ansia por conocer que no se colmaba con las palabras del maestro. Aprendió a leer, a escribir, recitaba sermones enteros del libro sagrado con gran facilidad, pero lo que más le maravilló fue el descubrimiento de las matemáticas y de la poesía. De las matemáticas le intrigaban los problemas paradójicos, la lógica, y la inabarcable belleza de la geometría, simple en sus reglas como el agua, pero compleja y profundamente inquietante en su maravillosa creatividad, para gloria de Alá. De la poesía apreció el fuego de las emociones, las otras percepciones del mundo y de la vida cotidiana tan distintas, el asombro continuo por la alegría existiendo a pesar de las penurias, y leía y escribía, y su maestro se dio cuenta que el pequeño Ibn Zamrak, el enfermizo y a menudo triste y callado Ibn Zamrak no era un niño cualquiera, y el día en que Al-Jatib, katib de Yussuf I visitó la escuela el destino del pequeño estudiante cambió para siempre.

Llegó a sus estancias, donde unas lámparas le recibieron con luces multicolores. Quizás pudiera dedicar media hora después de cenar a continuar su nuevo poema

¡Cuánto recreo aquí para los ojos!
Sus anhelos el noble aquí renueva,
las Pléyades les sirven de amuleto,
la brisa la defiende con su magia.

Al calor de los braseros, una figura le estaba esperando en la sala comedor sobre los cojines de terciopelo con ribetes bordados. Sobre la gruesa alfombra de algodón había una pequeña mesita donde le esperaba la cena, la única comida del día. La figura cogió un dátil oloroso y dulce del racimo del centro de las viandas con sus dedos estilizados, finos y elegantes de piel canela suave y tersa. Acercándoselo a la boca con lentitud jugó con él, entreabriendo los labios sensuales y acariciando con su lengua fina y rosada entre sus dientes, blancos y perfectos como perlas, el extremo dulce y deseable del dátil, acariciándolo, tanteándolo, cerrando los labios entorno a él y saboreando sus jugos con los ojos entornados. Las largas pestañas yacían lánguidas sobre el rostro joven y placentero, y el pelo azabache caía en cascada en largos bucles sobre su espalda, sus hombros y sobre el vestido de seda de la joven, cubriendo sus pechos.

@Copyright Blas Malo Poyatos 2008. Todos los derechos reservados