lunes, 14 de enero de 2019

Isabel Barceló Chico y "Mujeres de Roma"

Hola a todos, comienzo el año 2019 con incertidumbres.
Y también con alguna certeza, como esta magnífica entrevista a Isabel Barceló Chico, autora de "Mujeres de Roma", un ensayo maravilloso sobre Roma, la ciudad eterna, a través de mujeres que marcaron huella en su historia por su pasión, su entrega, sus ideales, su percepción de la vida.

Espero que os guste.

 (Isabel Barceló, autora de Mujeres de Roma)





1.  Es un ensayo que sorprende. Cada una de las mujeres que aparecen parecen dignas de una novela en sí mismas. ¿Has pensado en ello alguna vez?
Cierto, cada una de esas vidas da para escribir una novela, como muy bien señalas. Todas ellas, sin excepción, son dignas de memoria. Y las de muchas otras mujeres que, por razones obvias, no me ha sido posible incluir en este libro. Mi objetivo, sin embargo, era otro: presentarlas de una manera próxima, coherente y articulada a fin de reconstruir la memoria de las mujeres en la ciudad eterna y que los lectores pudieran percibir con claridad la riqueza y variedad de la experiencia femenina a lo largo de la historia, así como su valor social. Una visión inclusiva del pasado es mucho más rica, en mi opinión.

 (Túmulo de los Horacios, en la vía Apia Antica)
  
 2. La emoción está siempre presente. Es terrible la tragedia de los Horacios, primero por la contienda de Horacios contra Curiacios, y luego cómo se entremezcla la gloria de la victoria con el drama personal de Horacia y sobre todo el dolor de su madre, condenada a amar a su hijo a pesar de todo, quizás por ser madre antes que cualquier otra cosa. Estado, comunidad, familia, ¿ese era el orden de importancia en todos los asuntos de la república romana para quien quisiera ser buen ciudadano?
En los tiempos arcaicos (entre los siglos VIII y II a.C.), tanto durante el régimen monárquico como durante el republicano, la supervivencia del grupo, la continuidad de la ciudad, estaba por encima de cada uno de sus individuos. Solo se podía conseguir ese bien superior si actuaban todos juntos y unidos, leales a las leyes que así lo establecían y al “mos maiorum”, esto es, la costumbre de los ancestros. De lo contrario, nadie se salvaría del desastre.
En mi opinión, es importante, para nosotros, tratar de acercarnos a esa forma de pensar y de actuar, dictada por la necesidad, pues nos ayuda a comprender cómo han evolucionado las sociedades humanas en general, y también cómo se fue construyendo la idea y la mentalidad de Roma, el alma de Roma, de cuya civilización somos deudores. 

 (Livia, esposa de Octavio Augusto)

 3. Aparece Livia en tu libro, y es inevitable pensar en la novela 'Yo, Claudio', de Robert Graves, donde es la personificación de la tenacidad, ambición y conspiración. En tu libro aparece como ambiciosa, sí, pero primero como mujer amante. ¿Son dos visiones contradictorias de la misma persona, o son compatibles?
En mi opinión, en Livia se ve muy claramente cómo habían cambiado los tiempos desde la época de los Horacios, no en vano habían pasado casi 500 años. Livia fue más amada que amante. El Estado y la familia eran fuentes de poder para ella y la colocaban en una posición de privilegio desde la cual defender con uñas y dientes y con toda su astucia, que era mucha, sus propios intereses. Desde el mismo momento de su matrimonio con Augusto, el objetivo de su vida fue conseguir que el inmenso poder de Roma, que ahora ejercía con mano firme su marido, pasara en el futuro a manos de un descendiente de su propia carne y sangre. Y puesto que el hijo habido con Augusto murió al poco de nacer, la línea sucesoria debía dejar fuera a los nietos del propio Augusto y recaer, en cambio, en un hijo suyo, fruto de un matrimonio anterior, su primogénito, Tiberio. Y si un hombre o una mujer se le cruzaban en ese camino, mala suerte para ellos. Creo que mi percepción de Livia es bastante similar a la de Graves y, desde luego, compatible.

 4. La entrega de la brasileña Anita al amor por Garibaldi es puro drama descorazonador. Admirable por su entrega total, por encima de su vida, de sus hijos. Esa pasión amorosa que lo arrolla todo despierta envidia. ¿Cómo descubriste su historia?
Garibaldi fue un gran héroe que despertó admiración en todo el mundo. También en España. D. Emilio Castelar trabó amistad con él y se escribieron algunas cartas. Y se da la circunstancia de que Castelar pasó su infancia en Sax, mi pueblo, al que siguió acudiendo de adulto con cierta frecuencia, así que allí era una persona muy querida de la que se guarda una entrañable memoria. Ya en su época se celebraban en Sax las fiestas de Moros y Cristianos, así que un grupo de liberales sajeños, amigos del prócer y admiradores del gran héroe italiano, fundaron en su honor una nueva comparsa cristiana, la de los garibaldinos, a la que tradicionalmente pertenece mi familia. Así que mi interés por Garibaldi se remonta a mi niñez. Anita fue fácil de encontrar en sus numerosas biografías y, además, cuenta en Roma con un gran monumento en el que están depositadas sus cenizas.
Era una mujer extraordinaria por su coraje, por su entrega a la lucha armada en favor de la libertad, una persona que no retrocedía ante ningún obstáculo por invencible que pareciera. Estaba muy enamorada de su marido. El amor que se profesaron ambos fue, como señalo en el libro, “una mezcla irrepetible de romanticismo y luchas revolucionarias, de entrega y pasión”.

5. Las muertes de Agripina y Popea  a manos de Nerón hielan el alma. No solo por la desesperanza de Acté, también por la desordenada frialdad de Nerón, que trasmites muy bien. ¿Conseguiste escribir el libro de un tirón, o la empatía con el drama de tus Mujeres de Roma te hizo detenerte más de una vez en la escritura?
Este libro es fruto de varios años de trabajo, pero lo fui escribiendo sin desmayo, por decirlo de manera gráfica. Cierto que hay personajes que me han resultado más difíciles que otros, sobre todo por mi manera de trabajar. Me apropio de los personajes y luego los busco dentro de mí. En algunos casos, ese proceso me ha generado mucho malestar interior (el de Popea, por ejemplo, de quien me mantengo a bastante distancia) hasta que he conseguido encontrar la forma de enfocarlo. Es una experiencia muy enriquecedora, he aprendido mucho de esas mujeres, sin excepción.

(Beatrice Cenci, retrato, en la Galería Barberini Corsini)

  6. La tragedia de los Cenci y el suplicio de Beatrice con la garrucha dan escalofríos. ¿Visitar los lugares de paso de tus Mujeres de Roma inspira? ¿Qué transpiran, pasión, valentía o tristeza, o una mezcla de todo?
Para mí Roma es, siempre, alegría. Una alegría íntima, desbordante. Pensar en esas mujeres, recorrer los lugares que ellas conocieron, aunque estén muy transformados, me produce admiración, no tristeza. Ellas vivieron su tiempo y los conflictos propios de su tiempo como nosotros vivimos los nuestros, esforzándonos por comprender, por superarlos, por hallar algún resquicio de felicidad en todo eso. Me siento orgullosa del género femenino, de aquellas mujeres que con sus defectos y sus actos heroicos, con sus errores y sus virtudes, con sus sufrimientos y alegrías, desde una posición social destacada  o desde el anonimato, contribuyeron a hacer de esa ciudad lo que ha sido, lo que es. Por lo demás, creo que cualquier persona que, conociendo sus historias, visite los lugares que les concernieron, se sentirá también orgullosa  y feliz de sumergirse una ciudad que jamás había visto ni imaginado desde esa perspectiva. Descubrir una Roma femenina es una experiencia singular y muy gratificante.

 7. El enfrentamiento entre Fausta y Elena, esposa y madre de Constantino, respectivamente, asombra. ¿Dulcificaron los cronistas sus enfrentamientos? ¿Es más fácil o difícil ser objetivo hoy que en su época?
La experiencia nos dice que ser objetivo es una empresa harto difícil cuando se trata de asuntos que atañen a nuestros afectos. Las emociones muy intensas tienden a ofuscar el entendimiento, lo que nos  lleva a cometer errores, a veces irreparables. La familia de Constantino, aunque cada uno de sus miembros lo viviera de manera diferente, sufrió la experiencia de la ofuscación y también las consecuencias derivadas de decisiones trágicas e injustas. Los cronistas no dulcificaron  sus conflictos, más bien se lamentaron amargamente de que la iglesia cristiana, cuya práctica religiosa acababa de legalizar Constantino, perdonara al emperador unos crímenes que el pueblo romano no podía tolerar. De hecho, Constantino fue muy mal recibido en Roma cuando acudió allí a celebrar sus veinte años de acceso al trono imperial y ya no regresó jamás. Trasladó la capital del imperio a Constantinopla.

 8. Con tantas historias de sangre y terror en Roma, ¿qué ves más en Roma cuando andas o la recuerdas, la gloria de los hechos relevantes, o mareas de sangre y llantos de sufrimiento? ¿O una mezcla melancólica de ambos?
Veo la vida. Y adivino esa parte de la vida que late y permanece oculta: la de las mujeres, la de los esclavos, la de la gente sencilla, los personajes entrañables, irrisorios, extravagantes, que nos retrata Marcial en sus epigramas, la lucha por la supervivencia, que es un continuum desde que el ser humano puebla la tierra, las pequeñas traiciones cotidianas, los diminutos actos de heroísmo personal, familiar y doméstico, todo lo que forja el espíritu. ¿Qué grandes hechos habrían sido posibles sin ese sustrato, sin ese sostén? 

 9. El altar a Venus Cloacina y la muerte de Virginia a manos de su padre, injusta, junto al foro eterno, ¿es una metáfora de la visibilidad de la ambición de hombres y de la invisibilidad de las mujeres?
Más que metáfora, me parece un ejemplo de la vulnerabilidad de las mujeres a la que se suma, en este caso, el hecho de ser plebeya. Constituye,  también, un atisbo del horror que debía de ser la esclavitud femenina. Un padre que prefiere matar a su hija antes que dejarla a merced de los abusos de un amo, debe de hacernos pensar.  Y no solo en aquel pasado remoto, sino en la actualidad, cuando miles de muchachas son arrancadas cada año del seno de sus familias por las redes de trata de blancas para explotarlas en la prostitución. Nos resulta más fácil escandalizarnos de aquellas sociedades esclavistas de la antigüedad que actuar contra la esclavitud actual, tan conocida y, al mismo tiempo, tan encubierta.

10. Rea Silvia y Aca Larencia  se contraponen a la historia de Elena y Fausta, y son señal de cómo la fuerza de la maternidad, don de mujeres y no de hombres, otorga intuiciones y pasiones a las madres de las que un hombre carece. ¿Es una interpretación correcta?
Sí, me parece acertada. En la antigüedad, las mujeres demostraron muchas veces ser solidarias entre ellas y con respecto a la ciudad. Ese vínculo de solidaridad femenina era, a la vez, admirado y temido. 
  
 (Isabel Barceló, autora)

 (Victoria Colonna)

11. Creí entender que la publicación de este libro maravilloso ha tenido múltiples peripecias que lo ha demorado años. Y ahora es un éxito. ¿Puedes contarnos alguna anécdota?
Empecé a trabajar en el proyecto de este libro en el año 2000 y entre el 2004-2005 obtuve una beca en la Real Academia de España en Roma para documentarlo, sobre todo para identificar los lugares relacionados con cada una de las mujeres, a fin de contar sus historias “in situ”. Los primeros rechazos editoriales me empujaron a abrir mi blog “Mujeres de Roma” en 2006, pues me parecía imposible que fuera yo la única persona en el mundo que se interesaba por ese tema. Obviamente en él no publiqué ni una sola palabra de esta obra, pero me sirvió para reafirmarme en mi convicción de que las mujeres del pasado interesaban, y mucho.

En estos años he ejercitado la paciencia y no he cedido ni al silencio indiferente de tantos editores, ni a los que me auguraban que jamás lograría publicarlo, ni a los que, por ejemplo, me sugerían transformarlo en una novela. Ha sido duro, muy duro. Durante ese tiempo he publicado ocho libros, con el dolor de ver que este, en el que había puesto tanto estudio, tiempo, ilusiones, toda mi pasión y mi corazón, no conseguía ver la luz impresa.

He de agradecer a la editorial Sargantana que, desde el primer momento y con notable valentía empresarial, apostara por su publicación y que, además, haya iniciado con él una colección de personajes ilustres. Es algo que los honra y me honra.

12. Por último, de todas tus Mujeres de Roma, ¿con quién más te identificas?
Es difícil decirlo. Cada una de ellas tiene un rasgo de personalidad, o vive un momento de debilidad o de fortaleza que la singulariza y la hace diferente y humana y, como tal, reconocible y querida. La nítida percepción que tenía la reina Cleopatra de Egipto de que, pese a su poder y a sus inmensas riquezas, en Roma no era nadie, testimonia su visión realista de la vida y de su situación; a la inteligente Agripina, el intenso deseo de recuperar el afecto de su hijo Nerón, la cegó durante unas horas; la esclava Filótide superó en ingenio y en capacidad decisión a todos los romanos de su tiempo; Paulina Bonaparte, a despecho de su superficialidad, fue la persona más leal que imaginarse pueda; la cortesana Imperia murió a causa del amor y Gala Placidia, hija, hermana y madre de emperadores, regente del imperio ella misma, se casó en su juventud con el gran amor de su vida, un visigodo, desoyendo la firme oposición de su hermano, el emperador; Francesca Romana transformó su frustración en acción positiva y benéfica para sus conciudadanos; la reina Cristina de Suecia proclamó que moría libre, aunque desde hacía 30 años tenía encadenado el corazón. Y así, podría continuar hasta acabar la lista de las 44 protagonistas, todas ellas merecedoras de ocupar un lugar en la memoria colectiva. Las mujeres son, somos, también, partícipes y sujetos de la historia y es preciso que la sociedad las conozca y las reconozca para proyectarse cabalmente hacia el futuro. 


 Gracias, Isabel, por la entrevista. Os recomiendo a todos este libro magnífico.


miércoles, 26 de diciembre de 2018

Escribe lo que te apasiona y a tu manera

Esa gran frase no es mía, es la que Blogger muestra al inicio de su aplicación de gestión del blog. Y me ha encantado, porque resume la esencia de lo que hoy quiero comentar.

EL VENECIANO, mi nueva novela, navega en el mar de los libros, con dos meses de presentaciones y promociones realizadas. Para EDHASA tengo infinitas palabras de elogio y agradecimiento. En este mundo de desánimo, que alguien muestre pasión por un libro es una bendición. En estos dos meses he estado centrado en mi trabajo de ingeniero y en la promoción. No he escrito nada. He leído y sigo leyendo. Y he soportado la Navidad y las infinitas listas de recomendaciones literarias.



Son interesantes y atrayentes, porque te muestran muchos libros (ensayos, novelas) que te abren el apetito lector. También llenan de inquietud y desazón. Veo novelas con una pinta magnífica, con autores compañeros que escriben de maravilla. Muchas. Muchísimas.Y el tiempo escaso convierte la necesidad de elegir entre tanto en una tortura, porque elegir siempre supone rechazar, o como poco posponer.
Trabajo literario no me falta. Tengo dos manuscritos por revisar, el compromiso de la lectura crítica del trabajo de un amigo y alguna idea nueva que pide tiempo también para crecer. Pero no estoy escribiendo, lo estoy dedicando a leer sin prisa.



En estos dos meses, he leído mucha novela histórica y también ensayo histórico. De las novelas, he topado con libros malos de autores muy conocidos; con libros aburridos de comienzo prometedor pero nada más;  con autores que conocía y que han vuelto a sorprenderme; con autores bestseller que me han mostrado erudición pero un final sin emoción; y con autores entregados que me han emocionado.

Para que conste, hablo de José Soto Chica y de Isabel Barceló. Ambos me han llenado de color con sus palabras estos días (días grises laborales; días descoloridos de fiesta descolorida salvo por mi hijo, mi mujer). Y te das cuenta que la magia de la literatura aún existe, por mucho que parezca que no y que todo son listas odiosas de los libros más recomendados para esta Navidad. Listas odiosas no por los libros que aconsejan, sino porque son tantas que parecen infinitas y porque te hacen ver que por mucho que leas, te dejarás atrás infinitos libros. Al final tanta lista a mí me provoca lo contrario: dejarme de listas, pasarme por la librería sin pedir consejo a nadie, y dejarme arrastrar por la vista, por las portadas, por los colores, por el tacto del cartoné; por las primeras palabras de las contraportadas. Y comprar uno o dos libros para estos días de locos y excesos.

Que si hay que escribir para los lectores, que si todos queremos ser bestsellers, o longseller, o dar el pelotazo con diez ediciones, que si lo que se lleva es el thriller o la novela histórica, o la de género negro, o algo que sea la fusión de todo eso a la vez. Te pones a pensar qué quieres contar, o mejor, si lo que quieres contar es eso, algo que quieres y te emociona, o si te pones a divagar sobre qué quieren ahora los lectores, o qué querrán en dos años, porque un manuscrito de 300 páginas no se escribe en una hora. Si escribes lo que tú quieres o lo que el editor quiere, o lo que los lectores quieren, o lo que Amazon y sus algoritmos quieren.

Y la respuesta a tantos párrafos de esta entrada, fíjate tú, está justo en el título de la entrada. Es igual que con los blogs. Escribe sobre lo que te apasiona y a tu manera, y punto final. Rompe todas las reglas que creas convenientes y escandaliza a los ortodoxos. Escribe por lo que mismo que lees: porque encuentras palabras que te emocionan. Eso es lo que ha conseguido Isabel Barceló y "Mujeres de Roma", de Editorial Sargantana. Y lo que ha conseguido José Soto Chica, con un manuscrito aún  no concluido. 

Sin emoción, todo lo que se hace es un error (mi jornada laboral actual de ingeniero es ejemplo de esto). Puede ser la necesidad lo que te empuje, o la inquietud a probar cosas diferentes, pero que actuar o hacer sea práctico o cuestión de pura superviviencia no quita que siga siendo un error. ¡Emoción, lectores! Vivid en busca de esa emoción que a veces aparecen en los libros y que los libros os recuerdan.

Menos mal que tengo libros cerca.

¿Veis? Yo no os recomiendo ningún libro. Escribe o lee si te apasiona estos días; y si no, disfruta de la vida con emoción haciendo otra cosa. Soy honesto. Los libros son una pasión pero a la vez pueden ser una cárcel de ficción.

Casi seguro será la última entrada de este año. Prometo enmendarme y mejorar mi periodicidad, aunque sé que pocos me leen en este Blog.

Os deseo un prometedor nuevo año 2019.

martes, 6 de noviembre de 2018

EL VENECIANO, ya en las librerías.

Desde hoy, 6 de noviembre ya se puede encontrar en las librerías mi nueva novela: EL VENECIANO, publicada por la editorial Edhasa.



El que Sergio Vila-Sanjuán, crítico cultural, haya opinado muy bien de ella, es un inicio prometedor para mí.

Podéis descargar y leer el inicio de la novela en mi web:
Comenzar a leer EL VENECIANO (primeras páginas)

Y también os dejo las fechas de las presentaciones que realizaré, por ahora están cerradas las siguientes:
-En GRANADA, Librería Babel, el viernes 16 de noviembre, a las 19:00h
-En SEVILLA, Librería Verbo, el miércoles 21 de noviembre, a las 19:30h
-En MÁLAGA, Librería Proteo Prometeo, el jueves 29 de noviembre, a las 19:00h




Nuevo libro, nuevas esperanzas literarias.
En esta nueva aventura editorial, tengo optimismo renovado. Este año estaré en las baldas junto a grandes compañeros de letras (suerte he tenido de encontrar en ellos también a grandes personas), como Teo Palacios, Francisco Narla y Javier Pellicer. Formar parte de la editorial Edhasa, junto a otros autores como Lindsey Davis cuya obra es un hito lector en mi vida, me ilusiona y me inspira. Penélope Acero, editora, contagia optimismo.

Cualquier cosa que queráis comentarme, podéis acceder a mí a través de las redes o del correo electrónico. Los autores necesitamos conocer la opinión de los lectores. Críticas buenas y malas. Aceptar críticas y aprender de ellas es el paso para avanzar.

Ahora, lectores, el libro es vuestro.
(Buena suerte en las baldas, hijo mío)

lunes, 1 de octubre de 2018

¿Pero todavía va gente a las librerías?



Es el comentario que me hizo hace unos días un compañero de trabajo. Según él, como vivimos en un mundo global, ¿para qué ir a una tienda, si todo puede comprarse online? Y es que esa parece la tendencia para todo. Antes ibas a una tienda porque tenía escaparate donde ver qué ofrecían y entrabas a comprar porque era donde podías adquirirlo. Ahora, ni siquiera los productos perecederos se salvan. Todo puede comprarse a través de una pantalla. No es necesario salir de casa.
                No es que sea algo malo. Es práctico, desde luego. Yo también compro online, y casi siempre libros. Pero mi preferencia es acudir a una librería. Compro online porque no tengo tiempo de escaparme dos horas a perderme entre libros. Cuestiones de tiempo y familiares.

                ¿Qué busca alguien en una librería?

                -Una recomendación de lectura por parte de un librero. Pero mi compañero dice que ya por la red puedes encontrar la opinión de miles de consumidores sobre cualquier cosa, que miles de anónimos comentaristas hablan sin tapujos de lo bueno y de lo malo, sin sesgos interesados. Que un librero no puede saber sobre todos los libros que vende, así que al final casi seguro que lo que te comente no te aporta nada.



                -La lujuriosa satisfacción de ver estanterías llenas de libros, posibles lecturas satisfactorias. Pero mi compañero dice que en cualquier web de libros un lector curioso puede hallar lo mismo en su inacabable catálogo digital.

                -El placer encontrar un libro insospechado que le sorprenda. Pero mi compañero dice que eso de comprar al azar no requiere ir físicamente al establecimiento.

                -Una librería es un punto de encuentro cultural. Pero mi compañero dice que no, que una librería es un almacén de libros, que trae libros de otro almacén aún mayor, y que para qué pagar por un intermediario.

                -La palabra escrito porque alimenta la imaginación y la curiosidad. Pero mi compañero dice que ver una página llena de letras le aburre y está obsoleto. Lo que hay que hacer, dice él, es presentar las historias de los libros en formato serie o documental, con modelos tridimensionales, escenarios, música evocadora, algo excitante que no aburra, y que no requiera tanto esfuerzo de concentración.


 Pero la gente sigue leyendo (salvo mi compañero). Cada año se sigue celebrando la Feria del Libro de Frankfurt (este año del 10 al 14 de octubre) donde acude cientos de agentes y editoriales a negociar publicaciones y traducciones de miles de libros, de un país a otro. La lectura sigue viva, compitiendo con otras formas de entretenimiento audiovisual. Pero la palabra escrita es la fuente madre de la que se alimentan esas otras formas. Acudir a la fuente madre es una poderosa experiencia. Cada libro es una llave a otro mundo, pero ese mundo depende de cada persona, de sus emociones, experiencias e imaginación. En algunos se convierte en adición. En otros, nada. La palabra escrita no es para todos. Y sin embargo esa misma palabra en imágenes puede convencer a los renuentes. Al final, lo que pasa es que queremos que nos cuenten historias, y nos gusta el aspecto tribal de compartir esas historias y experiencias.

Por eso acude la gente a la librería, para convertir una actividad solitaria en una actividad de tribu. Por eso podrás jugar online en casa, pero preferirás hablar de libros en persona con otros bibliópatas en una librería.

Creo que quien no lee se está perdiendo uno de los placeres de la vida.