viernes, 25 de septiembre de 2009

Ausente por vacaciones

Mañana será un día muy especial para mi pareja, Blanca, y para mí, ya que celebraremos nuestro enlace. Por ello, estaré ausente durante 15 días de la Blogsfera.



A mi regreso, espero traerme recuerdos inolvidables y cientos de fotos de Bari, Dubrovnik, Olimpia, Esmirna, Estambul y Venecia. También me montaré en avión por primera vez, con lo que como buen técnico que soy confiaré en que la Física y el piloto hagan bien su trabajo.

Respecto a mis frentes, me he llevado una decepción. Mi Plan B no se ha materializado. Esperaba un cambio de trabajo más cerca de mi futura mujer, pero no ha dado sus frutos, asi que a la vuelta me espera el Exilio (de lunes a viernes). La verdad, lo llevo muy mal. No me imagino separarme de ella, tras un mes completo juntos, día y noche. Tengo que pensar en otra alternativa.

Por las noches de madrugada sigo trabajando en EEDLA, con un capitulo nuevo que será una guinda, y como pasaré por Bizancio y Venecia podré ver con mis propios ojos la grandeza de Santa Sophia y los restos de todo lo que se perdió de mil años de civilización bizantina, oculto ahora bajo la presencia musulmana.

¡¡Hasta dentro de 15 días!!¡¡Sed felices!!

domingo, 13 de septiembre de 2009

Reventado

Re-ven-ta-do. Así estoy al término de este fin de semana, con todo el día en coche (Sevilla/Granada/Jaén/Andujar y vuelta Andújar/Jaén/Granada; mañana lunes tempranito Granada/Sevilla) y con la cabeza a doscientos por hora con los preparativos nupciales. Juntemos a eso varios berrinches y una boda por medio hasta las cuatro de la mañana, más una barahúnta de sobrinos chillando que te impiden la siesta y exigen tu atención con la pelota. ¡Niño, vete a jugar un rato con el abuelo!



Por eso, este fin de semana no ha habido nueva entrada en el Blog. No me quedan fuerzas, apenas las justas para responder a los amables visitantes que os pasáis por aquí.

El viernes que viene ¡por fin! tendré vacaciones. La última corrección del EEDLA sigue su curso y el Plan B se demora hasta el jueves. Y en el trabajo sigo sin Internet entre semana. Viva la Edad de Piedra.

Así que hasta dentro de unos días. ¡Mi reino por mi almohada y seis horas de sueño! Que descanséis (***ronquidos***)

lunes, 7 de septiembre de 2009

Por quién doblan las campanas

Como decía Hemingway, "No te preguntes por quién doblan las campanas. Doblan por ti", y en este caso haga mía su cita. Hoy es 7; ¡me quedan 18 días de soltería!

Así que, sí, estoy entretenido con los preparativos. Respecto al Plan B, el próximo viernes será el día clave para cambiar mi futuro laboral (o no, qué desdicha). Como hoy lunes no trabajo por ser fiesta local he aprovechado para dedicarlo a mi segunda novela ABIZ (¡Arde Bizancio!), cosa que agradezco. ¡Echaba en falta dedicarme cuatro horas seguidas a una misma tarea, sin cortes ni interrupciones! He terminado la Rev1 de la Sinopsis, con nuevas ideas, y el Hilo Temporal a partir del cual todo va encajando, y justo cuando redactaba esta entrada me han llegado noticias de la Agencia al correo electrónico.



La nueva revisión del EEDLA les ha gustado; me indican un par de detalles más y cuando la tenga lista será el momento de entrar en conversaciones con las editoriales. ¡Así pues, todo es inminente! Eso me obliga a aparcar otra vez ABIZ y dedicarme de lleno al EEDLA. Es el último tramo de esta etapa, espero que luego sigan más.

Hoy os dejo con una pequeña muestra de "¡Arde, Bizancio!". Espero que os guste.
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(¡ARDE, BIZANCIO! Extraído del Capítulo XVII: El Patriarca)

Calínico salió de palacio seguido por sus dos guardianes y se sentó a la sombra de la Columna de Justiniano en el Augusteon. Miró a uno de los soldados, miró al otro y rió por lo bajo entre dientes. No eran novatos. No estaban allí por gusto. Uno enarcó las cejas. Otro apretó con fuerza la empuñadura de la espada.
El alquímico respiró profundamente, se levantó y se les quedó mirando fijamente.
-Sois soldados. No tendríais que estar vigilando a un viejo. Tendríais que estar en otra parte. Sí, en otra parte.
Sus ojos les miraron con una intensidad desconcertante.

Los numerosos viandantes y los vendedores ambulantes no repararon en ellos. Pensarían que sería alguna especie de ceremonia militar. Dos soldados velaban la columna del vigoroso emperador en reconocimiento a su memoria. Los senadores cruzaron la gran plaza tras su reunión matinal, donde se había denegado un incremento en los impuestos para convencer a los búlgaros a realizar una alianza militar. En Hagia Sophia los diácones cursores anunciaron a viva voz con sus llamadas hora tras hora. La columna imperial trazó su sombra sobre el enlosado de piedra como un gigantesco reloj de sol.

El amo y señor de los cielos calentó la ciudad durante horas y ellos no se movieron. Las palomas bebieron agua de las fuentes y de los cubos varias veces. Los cascos de metal debían estar como una marmita caliente.

Belerofonte cruzó el Augusteon con furiosas zancadas. El Senado también había rechazado incrementar el presupuesto de guerra con un impuesto especial sobre los ciudadanos de Constantinopla. La capa azul le agobiaba. El calor hacía hervir el agua con la que un esclavo limpiaba los pórticos. No corría ni una pizca de brisa. ¿Qué hacían esos dos soldados al sol junto a la columna?

Se acercó a ellos. Estaban en posición de firmes. Les ordenó moverse y no respondieron. Belerofonte estaba cansado. Recordó la cara del de la derecha.
-¡He dicho que qué diablos hacéis aquí!¿Dónde está el alquímico?
Los dos soldados volvieron a la vida con un sobresalto. Aturdidos, miraron a su superior, se tambalearon y empezaron a sudar profusamente. Cayeron al suelo como abatidos por un rayo.
-¡Trae agua, rápido! –gritó al esclavo. Les quitó los cascos, que ardían como salidos de una forja -¿Dónde está Calínico, soldado?
-No... no lo sé, señor –balbuceó uno de los tagmata antes de volverse y vomitar.
El alquímico había desaparecido.

(Por Blas Carlos Malo Poyatos. Todos los derechos reservados)

domingo, 30 de agosto de 2009

André Maurois, o el arte de escribir

"Usted desea aprender a escribir. Tiene razón. De nada sirve tener las ideas justas si uno no sabe expresarlas debidamente. Ni las palabras, ni la elocuencia misma, son suficientes, porque las palabras se desvanecen. Un escrito perdura."



Descubrí a este autor, André Maurois (1885-1967, su verdadero nombre era Emil Herzog) dentro de un pequeño librito sobre el método de trabajo de varios escritores, para mí muchos de ellos desconocidos. Os transcribo a continuación unas líneas de su libro "El arte de escribir", sobre el camino de la escritura:

"Reducid los preparativos al mínimo. Es decir, no os preguntéis por largas horas cómo comenzar, sino comenzad. La primera frase sugerirá la siguiente. Los pensamientos se desarrollarán uno tras otro. Si queréis una trama, no avanzaréis jamás. Si esperáis inspiración, esperáis en vano. La inspiración nace del trabajo."

Me quedo con la primera y última frase, pues con el trabajo llega la inspiración y aparecerán las líneas magistrales de la trama. Lo han dicho muchos escritores: ¿quieres ser escritor? Pues escribe. Es decir, que hay que trabajar en ello con dedicación e ilusión, si bien para eso ayuda llevar un método.

Pero en esta entrada quería hacer hincapié en un párrafo que me cautivó. Este mes de septiembre será muy importante para mí, tanto en el plano personal como en el laboral, y en el campo literario también. En el laboral estoy a la espectativa de una llamada que haga que se cumpla mi Plan B, que se une al plano personal, donde empieza una nueva etapa. Y en el literario estoy a expensas de las noticias de la Agencia sobre EEDLA.

Por todo ello, me siento en tensión y en expectativas de cambio desde todos los frentes. André Maurois escribió un libro, Un arte de vivir, donde exponía su pensamiento sobre el arte de pensar, de trabajar, de leer, de envejecer, de vivir y de morir, a la luz de su intensa experiencia vital y es un libro que tengo pendiente. Y el párrafo que me cautivó y me hizo reflexionar sobre mi situación actual y la que espero futura es el que sigue:

*El arte de trabajar*
Para Maurois, el arte de la vida consiste en concentrar la fuerza, ya que no se puede hacer todo a la vez. Y ofrece algunas indicaciones metodológicas:
1.-Componer primero las partes más fáciles.
2.-Dividir por etapas. El montañés que escala abre un hoyo en el hielo para apoyarse. Pero no mira hacia arriba, porque lo puede desanimar lo que falta, ni hacia abajo, para no ver el abismo.
3.-Sostener una disciplina de trabajo. Escribiendo sólo dos hojas por día (¡es mi caso!, pensé) se puede hacer mucho, como algunos escritores consagrados.
4.-Combatir los devoradores del tiempo que nos distraen: el que quiere hacer algo para el mundo no puede dejarse tomar por él.

Termino con un último párrafo sobre la lectura:

*El arte de leer*
Goethe decía que el trabajo del escritor consiste en estar en reposo, es decir, leer con serenidad. El arte de leer, por otro lado, es encontrar la vida en los libros. El autor de "Fausto" también aconsejaba definir primero lo que se va a escribir y luego buscar la soledad para la concentración."