domingo, 9 de septiembre de 2012

La palabra más fea

Hace cuatro días en Sevilla mantuve una interesante conversación entre compañeros de trabajo a la hora del desayuno. Mientras el gerente de obra nos invitaba a los cuatro a tomarnos un zumo de naranja y media tostada con aceite y tomate, y hablábamos de ciclismo, asunto de trabajo y de la Crisis, yo intercalé una cuña para hablar un poco sobre lecturas y libros; entonces me preguntaron sobre la singladura de "El Mármara en llamas" y salió a la luz una palabra horrible, un barbarismo que hace meses que inunda telediarios y conversaciones, incluso Blogs en internet y que no puedo soportar.

El término sale en el Diccionario de la Real Academia Española, pero el significado que se le da es el barbarismo. La palabra es "monetizar":

monetizar.
(Del lat. monēta, moneda, e -izar).
1. tr. Dar curso legal como moneda a billetes de banco u otros signos pecuniarios.
2. tr. Hacer moneda.



Eso dice la RAE. Sin embargo, el uso que se da es con el significado siguiente: "asignar un valor económico a una actividad, pensamiento, idea, tarea o proceso, capaz de transformación en un beneficio económico a corto plazo". Tal significado digo yo que vendrá del inglés, que nos invade con sus términos, de "money" (dinero).

Monetizar. Esa fue el término que emplearon al hablar de los libros: monetizaron la escritura. La frase en cuestión que me puso un poco de mala leche fue:
-Pero Blas, ¿merece la pena dedicar tanto a tiempo documentarse, leer y a escribir un libro, con tanto tiempo que le dedicas ganas dinero suficiente?

Monetizar. Ese es mal de nuestro tiempo, el mal que ha provocado la Crisis, la obsesión del mundo moderno: que todo lo que se haga, todo, debe tener un objetivo económico. Ganar dinero, como sea y ganarlo ya. Cuanto más, mejor. Todo lo que no sea fútbol, sol, playa o barbacoas, debe ser trabajo con beneficios. Si no, eres un necio.

Y no todo se reduce a dinero. Dinero, ganar, vender. ¿Vender miles de libros para ganar dinero? Les comenté un símil entre futbolistas y escritores. Sobre escritores hay algunos, pocos, que viven de los libros. Hay unos pocos más, un número también escaso, que malvive (o sobrevive) de los libros. Y hay muchos más, la mayoría, que ni vive ni malvive ni nada de nada. Sé lo complicado que es todo, pero hay que tener ilusiones, y me gustaría pasar de la tercera a la segunda categoría. En ello estoy, pensando en cómo hacer para dividir mi tiempo entre un trabajo compaginable y la escritura.

Monetizar. No se puede monetizar la ilusión, el conocer a otros compañeros de pluma, el apoyo de la editorial, el contacto con los lectores, el olor del papel y la emoción de una historia bien terminada. El dinero es una herramienta, pero no debe ser el fin de todo, y ésa máxima sí que ha sido el dogma en el sector de la construcción y de la ingeniería civil, que es donde me muevo, y de la banca, y la política, y por eso tenemos nuestro país, España (con todas las letras), postrada. Por monetizar la sanidad, la educación, la universidad. Según eso, la cultura, el pensamiento, las Humanidades, no interesan porque no son monetizables, no dan un beneficio inmediato a corto plazo.

Me opongo a esa fea palabra. Esa conversación ha dado un toque de atención a mi pensamiento, y me ha alejado un poco más de la ingeniería y de los números.

12 comentarios:

Francisco de Paula dijo...

Aaaaaaamén, Blas. Aunque yo haría una matización: monetizamos los libros cuando hablamos del negocio literario, pero el valor de un libro es sencillamente incalculable cuando hablamos de literatura.

Un abrazo desde Sevilla.

PD: Por eso, cada día que pasa me gusta menos hablar sobre el negocio literario (no me meto en lo digno o indigno que nadie pueda pensar que sea) y más sobre literatura.

PD2: Algún día, antes de que el sol se ponga sobre nuestro reinado en este mundo, nos conoceremos en persona, Blas. Tenemos que conseguirlo, rediez. XD

Salvador Felip dijo...

Si fuera tan fácil monetizar... En fin, que en literatura rendiemiento económico, lo que se dice rendimiento económico, más bien poco. Ya hice en su día los cálculos y me salía más rentable hacer horas extra en el trabajo que escribir.

La cuestión es que escribir es un placer y hacer horas extra una put... con perdón.

Stelmarch dijo...

Coincido con tu pensamiento. Las ilusiones no se miden con dinero. Un cordial saludo, Blas.

Alejandro Laurenza dijo...

claro, Blas, lo que ellos no saben (lo que muchos no sospechan) es que no todo se hace por dinero, no todo precisa ser monetizado. Y esos actos de altruismo, casi heroicos (o incluso estúpidos) a la vista de ciertas gentes, son los que nos definen, y nos permiten algún grado de libertad.

Un abrazo!

Javier Pellicer dijo...

Yo a esa gente con la que hablabas les diría "¿Merece la pena ser aficionado del fútbol si normalmente da más disgustos que alegrías, y desde luego no les da dinero?".

Armando Rodera dijo...

Tienes toda la razón, Blas. No se puede "monetizar" todo, faltaría más.

Pero tampoco estaría mal pasar de esa tercera categoría que comentas a la segunda. Y si se llega a la primera tampoco protestaríamos demasiado, je, je.

Un abrazo y feliz finde.

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Francisco, la literatura nos aporta algo dificil de evaluar, que hay que compaginar con otros aspectos del mundo editorial. Encontrar un equilibrio es lo dificil.

Un abrazo cordial

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Salvador, lo de las horas extras gratuitas es casi peor que una dedicacion a la literatura poco "monetizada".

Un saludo

Blas Malo Poyatos dijo...

Gracias, Stelmarch, un saludo

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Alejandro, esa libertad si implica a más de uno mismo, es más complicada de asumir. Pero ilusión no falta.

Un abrazo

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Javier, seguramente nos correrían a gorrazos si se lo preguntáramos.

Un abrazo

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Armando, tú ya estás casi en esa segunda categoría. A ver si otros te seguimos.

Un abrazo