El mundo editorial tiene un vocabulario propio y rico para designar cada elemento, cada engranaje, que forma parte de la maquinaria del Universo de los Libros. Uno de sus términos es temido por autores, libreros y distribuidores, y aunque no lo sabes, quizás también por ti, lector.
Es el término Rotura de Stock.
Imagina que andas pensando varios días si comprarte o no determinado libro. Un libro que sabes que se vende, que no es muy antiguo y que a lo mejor te lo encuentras anunciado de repente en promoción. Estamos hablando de libro impreso, no en digital. Entras en una librería y lo encargas en persona, o bien online, y te dicen en la librería que está DISPONIBLE. Lo encargas, en una semana estará en tus manos.
Pues no.
Pasa una semana tras otra. ¿Será que coincide el reparto con algún festivo? ¿Será que en septiembre se da prioridad al libro escolar? Será, será... Te mosqueas. Te llegan correos, diciéndote que tengas paciencia. Santo Job, no te olvides de mí. Pasa un mes, te dicen que existe Rotura de Stock y que no pueden servírtelo. Te quedaste sin libro.
La Rotura de Stock es un desajuste entre la oferta y la demanda, que provoca en algún momento que la demanda supere la disponibilidad del libro en cuestión. Se puede producir a nivel de Librería, de Distribuidora o de Editorial. Puede darse tanto con libro nuevo como con libro viejo (con más de 6 meses de vida, para entendernos). A nivel de librería no es problemático. A nivel de distribuidora o editorial puede serlo.
Cómo se produce. Librerías, Distribuidoras y Editoriales tienen su Almacén. Las tres forman una jerarquía, si en un almacén no hay se pide al del nivel superior. Cuando los ejemplares de una tirada están todos distribuidos, digamos que están inmovilizados en los estantes y escaparates, no están en rotación, no vuelven a dormir a alguno de los tres almacenes. Si entonces alguien pide, no se le puede suministrar. También puede suceder que se hayan vendido todos. Eso es más raro: ya se encargaría la editorial de hacer una reimpresión si eso sucede, le interesa vender mientras haya demanda.
Si hay libros disponibles, pero están inmovilizados en las librerías, eso significa que el lector puede que lo encuentre en otra librería. Un librero pierde un cliente, otro lo gana. A lo mejor, también el autor lo pierde; el lector puede preferir no darse más paseos, y compra otro libro.
La rotura de stock puede suponer la pérdida de ventas posibles para la
editorial; o un incentivo para sacar rápidamente una nueva tirada de ese
libro para aprovechar la demanda.
Existe una forma de rotura de stock propia de grandes centros de venta (GCV). Una falsa rotura de stock. En los grandes centros de venta de libros, su almacén no acapara ejemplares para poder atender la demanda de sus lectores, sino en función de sus convenios con editoriales. Eso significa grandes cantidades de muy pocos títulos, y muy, muy pocos, de muchos títulos. Su objetivo es una rápida rotación de novedades en busca del superventas que cuadre las cifras, donde no importa lo que el Lector quiere comprar, sino que que compre lo que el Vendedor le quiere vender. Recurren a la manida frase: "Lo siento, está
descatalogado".
Lo cual no suele ser cierto: lo que dicen es que el libro que tú quieres ellos no lo venden, que compres otro de los que tienen. "Lo siento, está descatalogado" supone que GCV no va a solicitar ese libro que pides a la distribuidora o a la editorial. En su almacén de GCV hay lo que hay. Lo compras, o te vas. En mi caso, me voy.
Esa es la forma de perder un lector, un cliente, un autor, una presentación, un acto de firmas.
Una forma de ganarlo es no engañar al lector. MI MORALEJA: Ve a una librería, de esas que sólo venden libros, no a un GCV que trata a los libros como longanizas.
Pues sí, Hemingway fue rechazado veintisiete veces, veintisiete nada menos, veintisiete editoriales que lo descartaron mondo y lirondo. Que luego ganara el premio Nobel de literatura no es lo importante, sino que encajó veintisiete derrotas una tras otra y sin embargo volvía a levantarse. Todo un peso pesado de las letras.
lunes, 26 de octubre de 2015
domingo, 11 de octubre de 2015
V JORNADAS DE NOVELA HISTÓRICA DE GRANADA
Arranca la Cuenta Atrás.
V JORNADAS DE NOVELA HISTÓRICA DE GRANADA (7 y 8 de noviembre de 2015)
¡Ven y cuéntalo!
(Con Carolina Molina, Mario Villén Lucena, Blas Malo Poyatos, Sara Esturillo Reyes, Noelia Ibañez Hidalgo, Teo Palacios Herminia Luque, Santiago Castellanos, Andrés Palma, Adolfo Liñán)
Editoriales que colaboran:
Ediciones B
Editorial Áltera
Ediciones Pàmies
Edhasa
Fundación José Manuel Lara
Otras entidades:
Cafetería Bibrambla
Librería Babel
Manuel Ruiz, pintor y autor del cartel de JORNADAS
Biblioteca de Andalucía / Junta de Andalucía
Bodegas Muñana
Agua Lanjarón - Grupo Danone
Universidad de Granada
V JORNADAS DE NOVELA HISTÓRICA DE GRANADA (7 y 8 de noviembre de 2015)
¡Ven y cuéntalo!
(Con Carolina Molina, Mario Villén Lucena, Blas Malo Poyatos, Sara Esturillo Reyes, Noelia Ibañez Hidalgo, Teo Palacios Herminia Luque, Santiago Castellanos, Andrés Palma, Adolfo Liñán)
Editoriales que colaboran:
Ediciones B
Editorial Áltera
Ediciones Pàmies
Edhasa
Fundación José Manuel Lara
Otras entidades:
Cafetería Bibrambla
Librería Babel
Manuel Ruiz, pintor y autor del cartel de JORNADAS
Biblioteca de Andalucía / Junta de Andalucía
Bodegas Muñana
Agua Lanjarón - Grupo Danone
Universidad de Granada
domingo, 30 de agosto de 2015
Robert Graves: la novela histórica es como un salchichón
Esta pasada semana disfruté como un enano con "Claudio el dios, y su esposa Mesalina", de Robert Graves. Escrita en 1934, es sorprendente su actualidad. Su prosa es moderna y ágil, su erudición sorprende porque no se hace pesada sino todo lo contrario. Provoca querer saber más.
Y entre otras perlas, a lo largo de este libro inmortal y magistral se halla una mención a la novela histórica. La eterna discusión de si es una etiqueta, si es un género, si no es nada, si es una invención moderna, o qué es.
"Yo había dedicado más de veinte de los mejores años de mi vida a esos libros y tomado infinitas preocupaciones para aprender los distintos idiomas necesarios para reunir y verificar mis hechos. Y ni una sola persona, hasta entonces que yo supiera, se había tomado el trabajo de leerlos. Cuando digo "ni una sola persona" tengo que hacer dos excepciones: Herodes había leído la "Historia de Cartago" —no le interesaba el tema de Etruria— y dijo que aprendió mucho en ella en cuanto al carácter de los fenicios, pero que no creía que mucha gente tuviese el mismo interés que él.
—Este salchichón tiene demasiado carne —dijo—, y no bastantes especias y ajo.
Quería decir que contenía demasiada información y no la suficiente elegancia de redacción. "
(Claudio el Dios, y su esposa Mesalina, pág. 168)
Lo cual es un buen, buen consejo.
Robert Graves (1895-1985)
Y entre otras perlas, a lo largo de este libro inmortal y magistral se halla una mención a la novela histórica. La eterna discusión de si es una etiqueta, si es un género, si no es nada, si es una invención moderna, o qué es.
"Yo había dedicado más de veinte de los mejores años de mi vida a esos libros y tomado infinitas preocupaciones para aprender los distintos idiomas necesarios para reunir y verificar mis hechos. Y ni una sola persona, hasta entonces que yo supiera, se había tomado el trabajo de leerlos. Cuando digo "ni una sola persona" tengo que hacer dos excepciones: Herodes había leído la "Historia de Cartago" —no le interesaba el tema de Etruria— y dijo que aprendió mucho en ella en cuanto al carácter de los fenicios, pero que no creía que mucha gente tuviese el mismo interés que él.
—Este salchichón tiene demasiado carne —dijo—, y no bastantes especias y ajo.
Quería decir que contenía demasiada información y no la suficiente elegancia de redacción. "
(Claudio el Dios, y su esposa Mesalina, pág. 168)
Lo cual es un buen, buen consejo.
jueves, 6 de agosto de 2015
Mika Waltari, cansado de escribir a los 42 años
Si estos días he estado lejos de mi Blog, hay un buen motivo: he sido padre.
Contra pronóstico, mi primogénito se porta bastante bien. Me deja dormir un poco. Me deja leer algo, me deja escribir a ratos.
Estos días tenía deudas pendientes que estoy solventando. Estoy sumergido en "Sinuhé, el egipcio", de Mika Waltari (1908-1979), autor finés que me tiene asombrado. Ya lo consiguió con el primer libro que leí de él, "El ángel sombrío".
Leer sobre su vida es sorprendente.Tuvo éxito con las letras siendo joven. Pronto pudo deja de escribir "como un trabajo" para escribir únicamente "por vocación", gracias a la regalías y liquidaciones por las traducciones de "Sinuhé" y después pudo continuar así gracias a sus siguientes libros. Pero siempre supo que a pesar de ser "Sinuhé" su primera novela, publicada en 1945, traducida a más de cuarenta idiomas, representada en cine y teatro, nunca, nunca, volvería a escribir una novela que tuviera como poco tanto éxito como ella.
A los 42 años descubrió para su horror que, después de haber contado todo lo que quería decir y como quería decirlo, escribir se le hacía más y más tedioso, más y más difícil. Se sentía con menos motivación para escribir. En 1950, Mika Waltari tenía 42 años y se sentía cansado, muy cansado, de escribir. Vivía una vida ordenada con una esposa a la que amaba y tenían una hija adolescente que adoraba.
Ese año, a una petición de sus editores, confesó que se sentía exhausto.
Me quedan 4 años para llegar a esa edad. Yo aún no me he cansado.
Contra pronóstico, mi primogénito se porta bastante bien. Me deja dormir un poco. Me deja leer algo, me deja escribir a ratos.
Estos días tenía deudas pendientes que estoy solventando. Estoy sumergido en "Sinuhé, el egipcio", de Mika Waltari (1908-1979), autor finés que me tiene asombrado. Ya lo consiguió con el primer libro que leí de él, "El ángel sombrío".
Leer sobre su vida es sorprendente.Tuvo éxito con las letras siendo joven. Pronto pudo deja de escribir "como un trabajo" para escribir únicamente "por vocación", gracias a la regalías y liquidaciones por las traducciones de "Sinuhé" y después pudo continuar así gracias a sus siguientes libros. Pero siempre supo que a pesar de ser "Sinuhé" su primera novela, publicada en 1945, traducida a más de cuarenta idiomas, representada en cine y teatro, nunca, nunca, volvería a escribir una novela que tuviera como poco tanto éxito como ella.
A los 42 años descubrió para su horror que, después de haber contado todo lo que quería decir y como quería decirlo, escribir se le hacía más y más tedioso, más y más difícil. Se sentía con menos motivación para escribir. En 1950, Mika Waltari tenía 42 años y se sentía cansado, muy cansado, de escribir. Vivía una vida ordenada con una esposa a la que amaba y tenían una hija adolescente que adoraba.
Ese año, a una petición de sus editores, confesó que se sentía exhausto.
"He vivido demasiado. Demasiado trabajo, demasiada lectura, demasiada escritura, demasiados viajes y demasiadas guerras. Como escritor seguramente he logrado un éxito mayor del que merezco. Sin embargo, intento aceptarlo con modestia, conocedor de que todo es relativo.
No soy un predicador, ni un luchador, ni un profeta. Después de todas mis experiencias y decepciones, si tuviera que resumir de forma general mis libros, sería con estas palabras: libertad individual, humanidad y tolerancia.
Uno necesita, además, un poco de hermosas decepciones para poder seguir viviendo. Puede parecer duro, pero creo que es esencial."
Me quedan 4 años para llegar a esa edad. Yo aún no me he cansado.
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