lunes, 7 de septiembre de 2009

Por quién doblan las campanas

Como decía Hemingway, "No te preguntes por quién doblan las campanas. Doblan por ti", y en este caso haga mía su cita. Hoy es 7; ¡me quedan 18 días de soltería!

Así que, sí, estoy entretenido con los preparativos. Respecto al Plan B, el próximo viernes será el día clave para cambiar mi futuro laboral (o no, qué desdicha). Como hoy lunes no trabajo por ser fiesta local he aprovechado para dedicarlo a mi segunda novela ABIZ (¡Arde Bizancio!), cosa que agradezco. ¡Echaba en falta dedicarme cuatro horas seguidas a una misma tarea, sin cortes ni interrupciones! He terminado la Rev1 de la Sinopsis, con nuevas ideas, y el Hilo Temporal a partir del cual todo va encajando, y justo cuando redactaba esta entrada me han llegado noticias de la Agencia al correo electrónico.



La nueva revisión del EEDLA les ha gustado; me indican un par de detalles más y cuando la tenga lista será el momento de entrar en conversaciones con las editoriales. ¡Así pues, todo es inminente! Eso me obliga a aparcar otra vez ABIZ y dedicarme de lleno al EEDLA. Es el último tramo de esta etapa, espero que luego sigan más.

Hoy os dejo con una pequeña muestra de "¡Arde, Bizancio!". Espero que os guste.
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(¡ARDE, BIZANCIO! Extraído del Capítulo XVII: El Patriarca)

Calínico salió de palacio seguido por sus dos guardianes y se sentó a la sombra de la Columna de Justiniano en el Augusteon. Miró a uno de los soldados, miró al otro y rió por lo bajo entre dientes. No eran novatos. No estaban allí por gusto. Uno enarcó las cejas. Otro apretó con fuerza la empuñadura de la espada.
El alquímico respiró profundamente, se levantó y se les quedó mirando fijamente.
-Sois soldados. No tendríais que estar vigilando a un viejo. Tendríais que estar en otra parte. Sí, en otra parte.
Sus ojos les miraron con una intensidad desconcertante.

Los numerosos viandantes y los vendedores ambulantes no repararon en ellos. Pensarían que sería alguna especie de ceremonia militar. Dos soldados velaban la columna del vigoroso emperador en reconocimiento a su memoria. Los senadores cruzaron la gran plaza tras su reunión matinal, donde se había denegado un incremento en los impuestos para convencer a los búlgaros a realizar una alianza militar. En Hagia Sophia los diácones cursores anunciaron a viva voz con sus llamadas hora tras hora. La columna imperial trazó su sombra sobre el enlosado de piedra como un gigantesco reloj de sol.

El amo y señor de los cielos calentó la ciudad durante horas y ellos no se movieron. Las palomas bebieron agua de las fuentes y de los cubos varias veces. Los cascos de metal debían estar como una marmita caliente.

Belerofonte cruzó el Augusteon con furiosas zancadas. El Senado también había rechazado incrementar el presupuesto de guerra con un impuesto especial sobre los ciudadanos de Constantinopla. La capa azul le agobiaba. El calor hacía hervir el agua con la que un esclavo limpiaba los pórticos. No corría ni una pizca de brisa. ¿Qué hacían esos dos soldados al sol junto a la columna?

Se acercó a ellos. Estaban en posición de firmes. Les ordenó moverse y no respondieron. Belerofonte estaba cansado. Recordó la cara del de la derecha.
-¡He dicho que qué diablos hacéis aquí!¿Dónde está el alquímico?
Los dos soldados volvieron a la vida con un sobresalto. Aturdidos, miraron a su superior, se tambalearon y empezaron a sudar profusamente. Cayeron al suelo como abatidos por un rayo.
-¡Trae agua, rápido! –gritó al esclavo. Les quitó los cascos, que ardían como salidos de una forja -¿Dónde está Calínico, soldado?
-No... no lo sé, señor –balbuceó uno de los tagmata antes de volverse y vomitar.
El alquímico había desaparecido.

(Por Blas Carlos Malo Poyatos. Todos los derechos reservados)

16 comentarios:

Marta Abelló (martikka) dijo...

Gracias por este pequeño pero buen adelanto, y felicidades por tu próxima boda.
En cuanto a las revisiones, ya estás en las últimas y pronto podrás olvidarte para seguir con la nueva. Creo que al igual que todo te está saliendo como pensabas, tu plan B también habrá de realizarse. ¿Por qué no? Si está en el camino correcto, será.

Besos.

Deusvolt dijo...

Bonito y me atrevería a decir, escaso adelanto, Blas.
Bueno, este parece ser tu año, así que no te preocupes y déjate llevar. Seguro que tienes suerte con el cambio. De todas formas, cada vez que te leo te imagino llegando a lo alto de una colina, desde la que podrás contemplar un hermoso paisaje. Ánimo que ya queda poco.
Un abrazo.

Lola Mariné dijo...

Parece que todo va bien con tu novela, eso anima a seguir adelante ¿verdad?

Proyecto de Escritora dijo...

Parece que las cosas se van arreglando...que si te casas, (enhorabuena, por cierto), que si cada vez está mas cerca la publicación, cambios en el curro...
septiembre comienza fuerte, jeje.

Un beso.

PD; por cierto, aún no te has apuntado a mi concurso de blogs, jope...date prisa que queda poco.

B. Miosi dijo...

¡Qué buen trozo de novela, Blas! He podido sentir el calor humeante de los cascos, el agua caliente, hasta he visto las imágenes difusas, como cuando el calor se interpone. Ese personaje, el alquímico, me imagino que debe ser un hechicero, ¿no? hipnotizó a los dos soldados y se fue. Excelente descripción, y si es así el resto de la obra, dalo por hecho: será tu siguiente novela publicada.

Te felicito por las novedades que cuentas de la agencia, se nota que cuidan mucho el producto, deseo que tengas pronto muy buenas noticias. Y no te preocupes por los escasos días que faltan para dejar la soltería. El matrimonio no es tan malo, ja, ja,

Besos!
Blanca

Javier Márquez Sánchez dijo...

Enhorabuena por ese cambio inminente en tu vida, y por ese otro que sin duda llegará cuando publiques esa novela que ahora revisa satisfecho el agente editorial. La nueva promete igualmente, así que ¡Mucho ánimo y felicidades!

Hada de los tiempos dijo...

¡¡¡Hola!!! Soy el Hada de los tiempos, y hemos creado una comunidad para reunir la literatura y el cine de fantasía desde sus inicios a la actualidad con la participación de todos los miembros: cuentosdehadas.ning.com

Esperamos que os guste. ¡¡¡Besitos!!!

Anónimo dijo...

Esas palabras las tomó Ernest Hemingway de un poema de John Donne. Te recomiendo que lo busques: "La muerte de todo hombre me disminuye..."

De nada, por la información.

Ángel.

Blas Malo Poyatos dijo...

Gracias, Marta. El Plan B se retrasa más de lo deseado, pero aún hay esperanzas.

Un saludo

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Sergio, gracias por pasarte. La colina se me hace interminable, y eso que ya se ve la cima, pero¡buf!¡dichosa escalada!

Ojalá las noches tuvieran 16 horas.

Un saludo

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Lola, pues sí, anima, la verdad, pero qué trabajito, madre, qué trabajito. Los dos detalles son sólo dos pero no se hacensolos.

Un saludo

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Elena, ¡a ver si el Plan B tiene éxito! Y nada, ya me apunté, a tiempo por los pelos. Y es que sigo sin red ni internet en el trabajo. Un desastre.

Un saludo

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Blanca, la novela sigue sus pasos. Y la vida de casado será buena, digo yo que algo tendrá cuando la gente se casa.

Un saludo

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Javier, gracias por pasarte y por los apoyos. Ya queda poquito para la feria Liber de Madrid, me pregunto si mi novela irá allá.

Un saludo

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Hada, bueno gracias por la información. Echaré un vistazo.

Un saludo

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Angel anónimo, tomo nota de que son palabras de John Donne, y me dejo pendiente leerme el poema completo. Ahora no tengo mucho tiempo, la verdad, ni internet. ¡Gracias por tu aportación!

Un saludo