domingo, 30 de junio de 2013

Cuando llega el verano

Hola, lectores. Sí, habéis comprobado que de un tiempo a esta parte estoy espaciando mis entradas en el blog. He pasado unos días de vacaciones que me han dado para mucho, y sobre todo para reflexionar sobre el presente y sobre mi futuro, en todos los aspectos de mi vida. He estado quince días sin contacto con redes sociales, sin leer y sin escribir. Y ganas sí había: tengo 10 libros pendientes de lectura, que deseo devorar y sin embargo, no he leído nada.

Quizás sea el verano, que ya ha llegado. Durante estos quince días ni siquiera he escuchado noticias de nuestro país, porque no he permanecido aquí. Nada de nada. Y no he echado nada en falta, sinceramente. He ganado un poco de tranquilidad, lo que dure.



La luz que nos llega nos invita a vivir más, y a encerrarnos menos. Fuera el mundo es enorme. Donde he estado, ¡qué alegría, qué actividad! Gente y turistas por todas partes. Bullicio, negocios en marcha, vitalidad, sensaciones positivas y eso que ha llovido todos los días. Y este año he estado demasiado encerrado en mí mismo. Escribir te da una vida, escribir te quita una vida.

Así que, los que podáis, leed, sí, pero se pueden hacer también más cosas. Hacedlas; vuestro libro seguirá esperándoos. Conoced gente nueva, disfrutad de nuevos lugares. Las tardes se alargan. El verano invita a ello. Y con todo lo que viva este verano estoy seguro que cuando mis ganas de escribir aparezcan de nuevo con intensidad, notaré un algo diferente en mi escritura.

Y espero que vosotros también. ¡Buen verano!

10 comentarios:

Neftis dijo...

A mi sigue sin gustarme el verano. La cosa no es que tengas muchos libros acumulados, es que tengas muchas ganas de leerlos y si tienes ganas no entiendo el "autocastigo" de no leer. Pero me alegro que tengas mas tranquilidad y que te vaya bien.

Saludos desde Nadie esta solo =)

Lola Mariné dijo...

Pues sí, el verano es para disfrutarlo, aunque algunos no seamos capaces de dejar de lado el PC y las ideas nos sigan "atacando".
Pero hay que encontrar tiempo para todo.
Saludos

crónicas de un e-writer dijo...

Se te echaba de menos, Blas.

Yo, el verano lo paso en la ciudad, y por eso no me gusta. En cuanto a los libros, algunos me producen sopor y me duermo leyéndolos; me cuesta muchísimo encontrar un libro que me guste. Y si tuviera que elegir entre mirar y leer, escogería mirar y no hacer nada.

Un abrazo.

Isabel Barceló Chico dijo...

Qué suerte, haber disfrutado de vacaciones tan gratas. Que tengas feliz verano.

Alex Bayorti dijo...

27. Tengo afinidad por ese número. Quizás porque nací en 27. Tal vez porque tengo 27. O puede ser porque hace 7 años conocí a una persona obsesionada con este número.

Tu sentimiento es compartido. Alejarse del virtual ruido, en ocasiones, es renovador, especialmente cuando se quiere escribir en mayúsculas.

Espero que siga siendo así.

Alex.

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Neftis, no es autocastigo, es que los días no me dan más de sí. De verdad funciona, eliminadno "ruido" de mi vida he ganado tranquilidad.

Un cordial saludo

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Lola, a veces el tiempo se encuentra, o no. Pero intento no agobiarme por eso. La tortuga nunca se agobia: va a su ritmo.

Un saludo

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Crónicas, hay que hacer más cosas que leer, que el verano invita a ello. La vida se nos va en los detalles: a veces vemos una hormiga pero no vemos un elefante.

Un saludo

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Isabel, lo mismo te deseo. París ya no me abandonará. Un saludo

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Alex, si escribo,a veces el mundo conspira para tentarme con otras cosas. En verano suelo caer en todas esas tentaciones.

Un saludo