miércoles, 1 de mayo de 2013

En la XXXII Feria del LIbro de Granada (y II)

Este año, ración doble. Repetí el pasado sábado 27 de abril en la feria de Granada, pero en este caso acompañando a otra escritora. A Maria José Rubio, historiadora y autora de la novela "El cerrajero del rey", que nos adentra en el cambio de dinastía de los Austrias a los Borbones y nos presenta a dos grandes mujeres de época: Isabel de farnesio y Bárbara de Braganza.





Todo ello, acompañado de dos autoras más: Carolina Molina y Ana Morilla. Porque la charla se enmarcaba en una mesa redonda titulada "Narradoras y narradas: rumbo a las II Jornadas de Novela Histórica de Granada". Y en ellas, la mujer tendrá una presencia especial. Tras una breve presentación por parte de Carolina, comencé yo como director recordando el éxito de las Primeras Jornadas que celebramos en marzo, con lleno total, al igual que en esta mesa. ¿Qué manifestaba eso? Que los lectores de Granada ansiaban que en esta ciudad se celebrara un evento semejante, ¿cómo se explica si no que con apenas publicidad por los medios de comunicación todo el mundo concluya que fueron un éxito de convocatoria? Y anunciamos que las próximas jornadas girarán alrededor de la mujer como autora, como personaje histórico de novela y como personaje ficticio de novela. Como véis, un tema lleno de matices que prometen generan unas jornadas interesantes.



Y como de autoras se trata, continuó Carolina Molina preguntando a María José Rubio sobre la novela. Es autora de varios ensayos de mujeres históricas y esta novela se alimentó de su tesis doctoral. Excelentemente documentada, el personaje principal es un cerrajero, símbolo del guardián de los secretos, del portador de las llaves que cierran y abren puertas y alcobas; nos habló de los músicos de la corte, de los castrati, de Farinelli, de cómo las dos mujeres fuertes llevaron las riendas del reino entre reyes débiles y validos ambiciosos, del incendio del Palacio Real y de la construcción del Alcázar, de la política del reino y de la importancia, en una corte de intrigas, de tener la llave adecuada para abrir o cerrar la cerradura más interesada.

Después Ana Morilla le preguntó sobre la estructura formal de la novela, sobre su proceso de doumentación entre legajos, sobre los autores consultados y sobre la fomra de escribir la novela, compaginando la tesis y la novela. Después, llegó la intervención del público. Eso dio pie a describir los conflictos que a veces aparecen entre investigadora científica y escritora que se plantea tomar licencias literarias; sobre las niveles de cerraduras, las llaves y los candados; sobre Isabel de Farnesio y Bárbara de Braganza, dos mujeres de armas tomar.



Llegó la firma de ejemplares en la Caseta Oficial de la feria y no le faltaron lectores requiriéndola, durante toda una hora. Fue una tarde muy interesante y entretenida y por primera vez conocí a alguien que compagina el estudio de la historia profesionalmente con la escritura. Resultado: más que satisfactorio.




6 comentarios:

crónicas de un e-writer dijo...

Es alentador saber que la gente se interesa por la lectura y por los escritores, aunque éstos tengan un escaso apoyo de los colegas de la prensa.

No hay dos sin tres.

Un abrazo.

Juan dijo...

Premio Dardo para tu blog. http://juanmsalamanca.blogspot.com.es/2013/05/premios-dardos-ganadores.html

Lola Mariné dijo...

Qué bien se pasa en las ferias de libros, ¿verdad?
al menos a mi me encanta esa cercanía con los lectores y compartir con los compañeros escritores.
Hoy he visto tu último libro en una librería y he sentido como una especie de orgullo.
Siempre es grato (y alentador) ver triunfar a los compañeros.
Saludos!

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Crónicas, la presencia de lectores a los actos siempre es un aliciente. Indica que les interesa y eso es bueno. Un cordial abrazo

Blas Malo Poyatos dijo...

Gracias por el Dardo, Juan :) es un detalle simpático. Un cordial saludo

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Lola, me alegro que lo hayas visto por allá, ¡no hago ascos a fotos! Me sirven de recuerdo para animarme en momentos regulares. Un abrazo cordial