domingo, 11 de diciembre de 2011

Escribir una novela (VI): La primera frase. La primera página

Esta extraña semana festiva/no festiva ha tenido dos eventos importantes para mí. El jueves estuve en la Feria del Libro Antiguo y de Ocasion en Sevilla, en Plaza Nueva junto al ayuntamiento. Como siempre no me pude resistir, y algo tenía que comprar. La fortuna me dio una enorme alegría: encontré una largamente buscada edición de "La Iliada", de Homero, traducida por Enrique Llul; es la versión que leí en mi juventud y cuya fuerza supera a las otras que he podido leer. Y sólo por seis euros. En casa la tengo, para regodearme con ella.

El otro evento: hice de guía en Granada para la asociación cultural "Homo Sapiens", recreándonos en un paseo por el barrio del Albayzin en los escenarios que transcurre mi novela "El esclavo de la Al-Hamrá" (Ediciones B). Fue una experiencia muy gratificante para todos, y creo que la repetiré más adelante. ¡Granada tiene mucho que ofrecer!

El caso en que en los dos eventos tuvo importancia especial la primera frase, la primera página de los dos libros (y no, no es que quiera compararme con Homero, no es el caso). Y sobre ello quiero dedicar esta entrada sobre la escritura de una novela.



En las anteriores entradas sobre el tema, aprendimos a organizar nuestras ideas, y ya tenemos nuestro guión; hemos predispuestos a nuestras musas favorablemente. Toca coger portaminas y papel (lo que sea; cada uno sus gustos).

Vamos a comenzar a escribir nuestra novela. En esta época acelerada, los lectores juzgan con rapidez una obra nueva. Miran la contraportada (donde se suele colocar una breve sinopsis), la primera página, o una página al azar. Y con una lectura rápida juzgan:

-El modo de expresarse del autor: ¿frases largas o cortas?¿Muchos detalles o concisión?¿Equilibrio entre descripciones, pensamientos y diálogos?¿Personaje principal hombre o mujer, me identifico con ellos y su historia?

-El vocabulario: ¿palabras extrañas o palabras evocadoras?

-¿Es creíble la historia que cuenta?

Con la primera frase, con la primera página debemos demostrar qué podemos contarle. Debemos sacar toda la artillería, toda nuestra capacidad desde la primera palabra, no podemos dejar que el lector se duerma hasta página 165, en que empieza a suceder "algo". En mi caso, intento que la historia comience con una presentación, que ha de ser equilibrada, con frases no muy largas, directas y referidas a unos hechos generales para pasar casi inmediatamente a unos hechos concretos, a personajes concretos, con un primer diálogo.

Os desvelo algo que me pasa a mí: hasta que los personajes de un libro no me "hablan" (diálogo), no los hago reales. Es como si estuvieran en una nube, etéreos, sean como sean, y de pronto "hablan" (diálogo) y los hago tangibles en mi mente, dándoles cara, rostro y personalidad.

En esa presentación, en esa primera página que el lector lee (redundancia, ya lo sé), si captamos su atención y su memoria, sabremos que nuestra historia ha comenzado con buen pie.

Por ejemplo:

-De "La Iliada" de Homero, no olvidaré nunca las primeras palabras de la traducción que he comentado:

"Diosa, canta del pelida Aquiles la cólera monstruosa que sumió en la mansión de Hades a tantas fuertes almas de hombres y de héroes y que hubieron de servir de pasto a los perros y a todas las aves de rapiña. Y el designio de Zeus se cumplia así, desde que una querella hubo de desunir al átrida Agamenón, príncipe de pueblos y al divino Aquiles.

¿Cuál de los dioses causó aquella disensión? El hijo de Zeus y de Leto. Irritado contra el rey, suscitó en sus ejércitos una peste mortal y a impulsos suyos perecían los pueblos, pues el átrida había cubierto de oprobio a Crises, el sacrificador."


Homero nos habla de reyes, de injusticia despótica sobre héroes, de dioses, de hombres. De épica con mayúsculas.



-De "El esclavo de la Al-Hamrá"(Ediciones B). Uno de los organizadores de la visita guiada me pidió que le dedicara la novela, y me dijo que no quería leer ni sinopsis, ni comentarios, ni opiniones, que no quería preestablecerse opiniones antes de leerla. Lo que si hizo fue leer ante todos la dedicatoria (en su caso, ésta era para él la primera página):

"Ésta es la historia de una ambición conquistada con la sangre de inocentes, y también la historia de una venganza, llena de odios y pasiones, temores, esperanzas, vida y muerte a la sombra de la Alhambra."

Todos quedaron asombrados. Querían saber más.

10 comentarios:

Salvador Felip dijo...

Buena entrada Blas,

La verdad es que a veces resulta frustrante pensar que un libro de tropecientas páginas es catalogado por unas pocas líneas de su comienzo. Pero así son las cosas. Hay tanta oferta que es necesario entrar con fuerza en los primeros párrafos para enganchar al lector, pues en caso contrario dejará tu novela y elegirá la de al lado.

El problema con eso es que en algunas novelas que he leído se promete mucho y luego la trama queda en agua de borrajas. Era algo típico en la época en la que, cada semana, salía una novela de conjuras de grupos secretos por el control mundial...

Un saludo

MiánRos dijo...

"En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme". Figúrate si es vital la primera frase. Como para no olvidarse.
A mi mujer le gustó mucho tu novela; que conste en apta.

Un placer leerte, Blas.

Saludos

Pedro López Manzano dijo...

"Podéis llamarme Ismael. Hace algunos años -no importa cuantos, exactamente-, con poco o ningún dinero en mi billetera y nada de particular que me interesara en tierra, pensé darme al mar y ver la parte líquida del mundo. Es mi manera de disipar la melancolía y regular la circulación..."

¿Cómo no seguir leyendo? Por no hablar de aquel "En un agujero en el suelo, vivía un hobbit. No un agujero húmedo, sucio, repugnante, con restos de gusanos y olor a fango, ni tampoco un agujero seco, desnudo y arenoso, sin nada en que sentarse o que comer: era un agujero-hobbit, y eso significa comodidad".

Obertura rotunda de Delibes aquella de "Las cosas podrían haber acaecido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así". Tremebunda primera frase.

Gran entrada, como siempre.

Armando Rodera dijo...

Muy buena entrada, Blas, como ya nos tienes acostumbrados hace mucho tiempo.

Es cierto que la primera frase o la primera página es fundamental para seguir leyendo, y más si queremos que un agente o editor quiera seguir leyendo nuestra obra. Yo intento que esos primeros párrafos enganchen también, pero ya sabes lo difícil que puede llegar a ser.

Por cierto, tuvo que ser una experiencia única lo de hacer de guía por Granada. Me encanta esa ciudad y no me hubiera importado ser uno más del grupo siguiendo tus explicaciones sobre la zona.

Un abrazo.

Martikka dijo...

Aaah, la primera frase... Ay, el primer párrafo... Cierto es que ha de atrapar, que ha de introducir, pero no se debe juzgar un libro sólo por eso, ni por la portada, tampoco. Hay que iniciar con fuerza, pero esa fuerza ha de irse recuperando cada cierto tiempo para mantener la tensión. Esto es cuestión de tira y afloja, y mientras, el lector atrapado en tus redes.

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Salvador, por eso hay que ser honesto y no embaucar al lector con una sinopsis atractiva y un desarrollo anodino. A lo mejor la primera vez se le convence, pero ninguna más. Los lectores tienen criterio, no son carne de marketing.

Un saludo

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Mian, me alegro que le gustara. Esa es otra, de un best-seller.

Un abrazo

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Pedro, ¡llamadme Ismael! Otra más, de otra obra maestra. Y de Tolkien, qué decir. Por eso son joyas de la literatura.

Un saludo

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Armando, lo de Granada lo repetíré. Habrá ocasión. Tu éxito te avala; los lectores gozan de tu confianza.

Un abrazo

Blas Malo Poyatos dijo...

¡Hola Marta! Claro, claro que no basta con un arranque deslumbrante, ya que como no siga una historia acorde, el lector puede decidir cerrar el libro y a otra cosa. ¡Y queremos que llegue al final!

Un abrazo