sábado, 20 de junio de 2015

Ken Follet no tenía Facebook. Tenía un coche roto. 008/365

Es cierto. No tenía, cuando escribió sus primeras DIEZ NOVELAS, que sólo tuvieron una acogida mediocre. Tampoco tenía Twitter. Nada de eso de redes sociales informáticas existía.

Sólo tenía un coche roto.



"El inicio de todo fue que mi viejo coche se averió, un viejo Vauxhall Ventura. La reparación suponía 200 libras, que no podía permitirme pagar. Yo trabajaba en aquel entonces de periodista, y otro compañero en el periódico había escrito un thriller y el anticipo que le pagó el editor fueron 200 libras, justo la cantidad que yo necesitaba para que me arreglaran el coche. Así que tras pensarlo unos días, decidí que si él había podido, ¿por qué yo no? Y así se lo dije a mi mujer.
-¿Sabes, querida? Voy a escribir un libro, voy a escribir un thriller.
-¿Ah, sí? -respondió sin darle más importancia, mientras me ponía la cena.

Escribí el libro, lo ofrecí al mismo editor. Y lo quiso. Me dio un anticipo de 500 libras, y pude arreglar mi coche. Pensé que podía escribir otro libro.Y eso hice."

Su primer libro se tituló The Big Needle, escrito bajo el pseudónimo Simon Myles en 1974.
Apenas vendió doscientos ejemplares.
Nueve libros y cuatro años más tarde logró el éxito con Eye of The Needle, su primer gran éxito de ventas.

Hoy en día tiene cuenta en Facebook, con 296.212 seguidores.
Bitácora 008/365

viernes, 5 de junio de 2015

La Era de los Autores 007/365

"Más del 90% de los jóvenes de los EE.UU. dicen que desean escribir un libro algún día" 
(Jane McGonigal)



Estamos a las puertas de una nueva era, la Era de la Autoría Universal. Donde todo el mundo está en disponibilidad de escribir y de dar a conocer lo que escribe, y además, difundirlo de forma global. Donde los lectores han dado una paso más, y se han convertido en creadores.
¿Elimina eso la noción de qué es un Escritor, como una identidad especial?
Porque, si cada uno de nosotros es un escritor, ¿qué hace que un escritor determinado sea especial?

Entoces, ¿será por eso que los escritores "conocidos" están asustados?
                  Si cualquiera puede ser un escritor y ninguno desea ser un lector, entonces, ¿quién                               nos leerá? ¿Quién nos pondrá en un pedestal, si todos los demás están
                  también  escribiendo? ¿Y eso no hará que los buenos libros (nuestros buenos libros)
                 queden sepultados por la mediocridad?

Ya no volveremos a la época en la que se consumía cultura de forma pasiva. Los escritores que deseen hacerse visibles o diferenciarse en el mercado:
-Tendrán que relacionarse activamente con sus lectores (e incluso antes, tendrán que averiguar quiénes son sus lectores, o dónde están)
-Deberán pensar más allá del libro para dar a conocer sus creaciones literarias.


(Extraído y traducido del Blog de Jane Friedman: http://janefriedman.com/2015/05/29/book-writing-dream/ )

Bitácora 007/365

domingo, 31 de mayo de 2015

Y dijo ayer el imán de Granada... 006/365

—Insh Alláh, Insh Alláh... —El imán extendió las manos mientras hablaba desde el almimbar de la mezquita mayor de Granada, deseando parabienes a la concurrencia, y a los novios, nerviosos y felices.
La mezquita mayor, en el corazón de la ciudad, rodeada de tiendas de cambistas, de perfumistas y de la alcaicería con sedas de la Alpujarra y orfebrería del oro del Sudán, más allá de Siyilmassa; el corazón religioso de la medina.


—Insh Alláh, Insh Alláh..





—Ojalá, ojalá...
—Dios lo quiera, Dios lo quiera...


Ayer estuve de boda. Se celebró en el Sagrario, adyacente a la catedral renacentista terminada en 1563 con Diego de Siloé como maestro de obras. En el corazón católico de la ciudad tomada por los reyes Isabel y Fernando a los nazaríes, se levantó la iglesia parroquial de El Sagrario sobre el solar de la antigua mezquita mayor. En esa iglesia de raíces pétreas que se alimentan de pasado de Reconquista y de aljibe musulmán (aún existe, oculto en los subterráneos), oír al sacerdotesu sermón empezando con "Ojalá, ojalá" me sumió en un viaje de siglos evocador, inspirador. ¡Qué rico es nuestro pasado!

La novia estaba radiante.

Bitácora 006/365


domingo, 24 de mayo de 2015

Edmundo de Amicis 005/365

Y ahora, el lector acompáñeme al hotel a tomar un poco de aliento.
Una gran parte de lo que hasta aquí he descrito, lo visitamos mi amigo y yo el día mismo de nuestra llegada; imagínese el que que lo lee, cómo debíamos tener la cabeza al volver a la fonda, cuando caía la noche.
Durante el camino, no dijimos ni una palabra; y apenas hubimos entrado en el cuarto, nos dejamos caer sobre el sofá, mirándonos cara a cara, y preguntándonos los dos a un mismo tiempo:
—¿Qué te parece?
—¿Qué me dices?
—¡Y pensar que he venido aquí para pintar!
—¡Y yo para escribir!
Y ambos nos sonreímos en señal de fraternal compasión.
Aquella tarde, en efecto, aun durante algunos días después, si Su Majestad Abdul-Aziz me hubiera ofrecido en premio una provincia de Asia Menor, no me hubiera atrevido a escribir diez líneas seguidas acerca de la capital de sus Estados; tan cierto es, que para describir las grandes cosas, es preciso hacerlo de lejos, y para acordarse bien, haberlas olvidado un poco.
¿Y cómo hubiera podido escribir en un cuarto, desde el cual se contempla el Bósforo, Scutari y la cima del Olimpo?

Edmundo de Amicis, "Constantinopla" (ALMED Editorial)



Y es que leer es eso, provocar envidia con lo que las páginas escritas te descubren: más vidas, más personas, hombres y mujeres, ciudades maravillosas... que este mundo de miserias también tiene grandezas que inspira a querer escaparse y a recorrerlo, a aprender idiomas, a beber café en Estambul y a detenerse para saborear todo lo que nos rodea.
La vida moderna de oficinista nos encierra en un cubículo, y todo eso nos lo perdemos. Ya no miramos a la gente, ni nos preguntamos por qué. Por qué corremos de un lado para otro, huyendo para no vivir.

Quiero volver a Bizancio / Constantinopla / Estambul. ¿Cuándo?
No quiero que me falte vida para ello.

Bitácora 005/365