lunes, 26 de octubre de 2015

ROTURA DE STOCK, O CÓMO PERDER A UN LECTOR O GANARLO.

El mundo editorial tiene un vocabulario propio y rico para designar cada elemento, cada engranaje, que forma parte de la maquinaria del Universo de los Libros. Uno de sus términos es temido por autores, libreros y distribuidores, y aunque no lo sabes, quizás también por ti, lector.

Es el término Rotura de Stock.




Imagina que andas pensando varios días si comprarte o no determinado libro. Un libro que sabes que se vende, que no es muy antiguo y que a lo mejor te lo encuentras anunciado de repente en promoción. Estamos hablando de libro impreso, no en digital. Entras en una librería y lo encargas en persona, o bien online, y te dicen en la librería que está DISPONIBLE. Lo encargas, en una semana estará en tus manos.

Pues no.

Pasa una semana tras otra. ¿Será que coincide el reparto con algún festivo? ¿Será que en septiembre se da prioridad al libro escolar? Será, será... Te mosqueas. Te llegan correos, diciéndote que tengas paciencia. Santo Job, no te olvides de mí. Pasa un mes, te dicen que existe Rotura de Stock y que no pueden servírtelo. Te quedaste sin libro.

La Rotura de Stock es un desajuste entre la oferta y la demanda, que provoca en algún momento que la demanda supere la disponibilidad del libro en cuestión. Se puede producir a nivel de Librería, de Distribuidora o de Editorial. Puede darse tanto con libro nuevo como con libro viejo (con más de 6 meses de vida, para entendernos). A nivel de librería no es problemático. A nivel de distribuidora o editorial puede serlo.

Cómo se produce. Librerías, Distribuidoras y Editoriales tienen su Almacén. Las tres forman una jerarquía, si en un almacén no hay se pide al del nivel superior. Cuando los ejemplares de una tirada están todos distribuidos, digamos que están inmovilizados en los estantes y escaparates, no están en rotación, no vuelven a dormir a alguno de los tres almacenes. Si entonces alguien pide, no se le puede suministrar. También puede suceder que se hayan vendido todos. Eso es más raro: ya se encargaría la editorial de hacer una reimpresión si eso sucede, le interesa vender mientras haya demanda.

Si hay libros disponibles, pero están inmovilizados en las librerías, eso significa que el lector puede que lo encuentre en otra librería. Un librero pierde un cliente, otro lo gana. A lo mejor, también el autor lo pierde; el lector puede preferir no darse más paseos, y compra otro libro.

La rotura de stock puede suponer la pérdida de ventas posibles para la editorial; o un incentivo para sacar rápidamente una nueva tirada de ese libro para aprovechar la demanda.

Existe una forma de rotura de stock propia de grandes centros de venta (GCV). Una falsa rotura de stock. En los grandes centros de venta de libros, su almacén no acapara ejemplares para poder atender la demanda de sus lectores, sino en función de sus convenios con editoriales. Eso significa grandes cantidades de muy pocos títulos, y muy, muy pocos, de muchos títulos. Su objetivo es una rápida rotación de novedades en busca del superventas que cuadre las cifras, donde no importa lo que el Lector quiere comprar, sino que que compre lo que el Vendedor le quiere vender. Recurren a la manida frase: "Lo siento, está descatalogado".

Lo cual no suele ser cierto: lo que dicen es que el libro que tú quieres ellos no lo venden, que compres otro de los que tienen. "Lo siento, está descatalogado" supone que GCV no va a solicitar ese libro que pides a la distribuidora o a la editorial. En su almacén de GCV hay lo que hay. Lo compras, o te vas. En mi caso, me voy.

Esa es la forma de perder un lector, un cliente, un autor, una presentación, un acto de firmas.
Una forma de ganarlo es no engañar al lector. MI MORALEJA: Ve a una librería, de esas que sólo venden libros, no a un GCV que trata a los libros como longanizas.


5 comentarios:

Martikka dijo...

Hola Blas. Pues más razón que un santo, pero a los GCV no creo que les preocupe mucho esas ventas que para ellos son "residuales". Han ganado la partida a muchas librerías pequeñas y lo saben. El tema está en la parte compradora, pues está muy influenciada por la "parte vendedora" que como bien dices, compra lo que le quieren vender. ¿Cómo cambiar esto?

Un saludo.

crónicas de un e-writer dijo...

Estoy de acuerdo con Martikka. A las grandes superficies lo mismo les da que les da lo mismo que el lector selectivo se le vaya: "¡Ya volverá!, si no a por ese libro a por este otro". Trabajan con la masa, no con el individuo.

Buena suerte con la "V JORNADAS DE NOVELA HISTÓRICA DE GRANADA".

Un abrazo.

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Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Martika, creo que eso no puede solucionarse. Yo también soy en muchos casos un lector por impulso, veo un libro que me llama la atención y me lo ofrecen y si me interesa lo compro, pero eso no debería ser incompatible con tratar al lector con respeto y no sólo como un número de cliente.

Un saludo

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Crónicas, gracias por tus deseos, las V Jornadas resultaron estupendamente.
Sobre las grandes superficies, por mi parte, no compro en ellos. Últimamente estoy comprando libros con más de 40 años, que no tienen porque no tienen stock ni catálogo. Que yo no estoy en contra de comprar libros allí (yo no lo haré), lo que me opongo es a que me traten como a un tonto.

Un saludo