domingo, 26 de mayo de 2013

Escribir una novela (XVIII): La importancia de la paciencia

Este fin de semana estoy organizando varios proyectos relacionados con los libros y el mundo de la novela, espero pronto deciros buenas noticias, y precisamente por eso, por ese boom de energía positiva que tengo ahora mismo (a ver lo que dura, que mañana es lunes y no son días fáciles) quiero hablaros de una cosa muy importante cuando uno desea escribir: la paciencia.

Hace unos días anunciaban por facebook en una importante editorial española que en la próxima Feria del Libro de Madrid contarían con la presencia de una autora internacional muy conocida y animaba a todos sus lectores a acudir tal día a su stand, "para estar cerca de ella y cumplir así tus sueños". Me llamó mucho la atención. Por un lado, sigue mostrándose esto de escribir como algo lleno de glamour, pomposidad, fama y vanidad. Se promueve así la escritura como un sueño que muchos tienen de lograr reconocimiento de los medios y del público, rodearse de lectores que se les acerquen con ojos brillantes de emoción en busca de su contacto, de sus palabras y de su autógrafo.

Por ejemplo. Para conseguir ese fin, como el mundo editorial tradicional tarda tanto en respoder, la autopublicación se presenta como un camino para lograrlo de forma rápido, ya, ahora, instantánea. Hazlo, ya no tienes que esperar más, ¡publica por ti mismo! Y acércate más a cumplir tu sueño de ser como ellos, un escritor que acude a ferias y firma sus libros. Cuando esto se muestra así, sin más, a mí me parece publicidad engañosa.



Será que con más experiencia en este blog y en el mundo de la escritura, tengo cada vez más recelo y cuidado de los cantos de sirena. Nos gusta escribir, eso está bien. Soñemos despiertos: a todos nos gustaría que, con nuestro primer o segundo manuscrito, alcanzáramos una cumbre literaria, codearnos con Homero, o con Cervantes, o con Shakespeare; saborear las mieles del éxito y del reconocimiento; fantasear con el Nobel. Esa frase "y cumplir así tus sueños" es engañosa, todo parece ídilico y sin esfuerzo. Pero soy realista, piso la realidad, mi realidad. No creo que un gran fin se logre a la primera y con poco esfuerzo, ya sea buscando la autopublicación o a través de las editoriales tradicionales. Y por eso mismo no creo que debamos tener prisa por escribir nuestra novela.

No digo que no se pueda escribir deprisa. Si tenemos bien organizado nuestro guión, si tenemos claro lo que queremos contar y cómo nuestros personajes van a cobrar vida, si sabemos dónde colocar los giros y el clímax, si conocemos la importancia del desenlace; si todo eso lo hemos pensado antes, podremos escribir muy, muy rápido. Pero será sólo será el primer borrador, y luego llegarán varias revisiones más, y después un tiempo necesario de reposo y olvido (semanas, meses, años), antes de volver a mirar con ojos diferentes todo lo escrito. Y quizás, hacer nuevos cambios y nuevas revisiones.

Pero, ¿y si no hemos pensado en todo eso antes? 

Cada uno debe encontrar su ritmo, pero yo creo que hay que ser paciente antes de dar a conocer a nuestra criatura. Y en esta época de prisas y ansias, ser paciente y no sufrir el acoso de la premura, sino disfrutar de lo que se escribe, tardemos lo que tardemos en llenar la última página, es la forma de lograr un buen manuscrito. Que aunque sea un bonito aliciente, en esto de escribir no es importante el fin último, sino el largo camino que hay entre medias.

Esta semana respondí a una entrevista sobre "El señor de Castilla", y en la última pregunta me pedían una reflexión hacia los que aspiraban a ser escritores como yo (¡!). Esto les respondí:

"Lector que quieres escribir, yo te diría que lo más importante es que no te deslumbre un deseo de vanidad o fama. Sé humilde y sé sincero, ¿por qué quieres escribir? Escribir es una tarea solitaria, muchas veces ingrata y que en general no da de comer. Escribe si tienes personajes que gritan dentro de tu cabeza y porque necesitas plasmarlos en una hoja. Y recuerda una cosa: cuando escribas, lo más importante eres tú. Escribe lo que a ti te gusta, como a ti te gusta, sobre lo que a ti te gusta. Sin pasión tu escritura será pobre. Pon pasión en ello y disfruta, tú antes que nadie, de lo que estás escribiendo. Nada más importa."

8 comentarios:

Paco Kali dijo...

Si las verdades vistieran de verde tu entrada ya se la habrían comido los vegetarianos.
Es bueno que los que nos creemos "escritores" ´-yo me incluyo- se nos diga la verdad para abrirnos los ojos en esto de la auto publicación y demás que es más bien un sacaperras, a mi parecer.
Un abrazo. y gracias

Pedro López Manzano dijo...

Gracias una vez más por tu reflexión, Blas.
Escribir es una tarea solitaria dices. Cuánta razón tienes. Estoy por escribir ese lema en la pared que ahora tengo frente a mí, porque es una de las mayores verdades de este oficio (afición, en mi caso).

Saludos.

Alejandro Laurenza dijo...

Importante don, el de la paciencia. Y tu consejo final es impecable.

Un abrazo!

crónicas de un e-writer dijo...

Nos pierde la impaciencia.Trataré de seguir tus consejos.

Un abrazo.

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Paco, vaya, gracia spor tus palabras. La ilusión no debe cegarnos, la realidad es como es.

Un saludo cordial

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Pedro, la de horas de sueño que ya llevo perdidas en esto de escribir son muchas. Y las que me quedan, me temo :)

Un cordial saludo

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Alejandro, tú eres un ejemplo de perseverancia y paciencia. Un buen, buen ejemplo, de que en conciencia el paso a paso sigue siendo el camino más sensato.

Un abrazo cordial

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola crónicas, ¡que no te domine!. No me acuerdo quién lo dijo: si tienes que tomar una decisión, no lo hagas en caliente, deja que pase un día y si en frío estás en lo mismo, adelante.

Un cordial abrazo