domingo, 3 de febrero de 2013

Los papeles del tesorero

Pues no, no me refiero a nuestra rabiosa actualidad política, donde encender la televisión para ver las noticias es deprimente, sino a un texto que esta semana ha llegado a mis manos, mientras me documento para mi siguiente proyecto literario.



En él se habla sobre un almojarife (tesorero) del rey de Castilla, condenado a la horca en 1278, sobre quien nos cuenta un poeta de la época:

"de todas partes llovían los regalos, cohechos numerosos, sobornos incontables..."

Se ve que no aprendemos, no. Cuanto más leo sobre nuestro pasado histórico, más me parece que todo lo que vivimos hoy en día (corrupción, ambición, banqueros y desesperados, señores y vasallos, el acoso del fisco, la huída desde las ciudades al campo, el acoso al extranjero, las declaraciones a la honra y a la soberanía como cortina de humo) todo ya lo he conocido antes, a través de los libros y de la palabra escrita de los que nos precedieron.

Y también sobre literatura, sobre envidias literarias, sobre autores orgullosos y lectores puntillosos, la dificil tarea de escribir y difundir una obra, la pasividad de muchos posibles lectores, todo eso, todo, ya sucedió antes, y volverá a suceder dentro de quinientos años.

Identificarme con personajes históricos que descubro para mi asombro entre legajos no tiene precio, y eso, sí que es un tesoro, y no tiene precio. Lo demás... ya se verá

[PD: soy críptico en esta entrada, porque no puedo ser más claro. Una tautología]

2 comentarios:

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Blas. Ya León Felipe pensaba como tú, y lo reflejó en un poema titulado ¡Qué pena!, del que te mando un recorte:

¿Quién lee diez siglos en la Historia y no la cierra
al ver las mismas cosas siempre con distinta fecha?
Los mismos hombres, las mismas guerras,
los mismos tiranos, las mismas cadenas,
los mismos farsantes, las mismas sectas
¡y los mismos, los mismos poetas!
¿Qué pena,
que sea así todo siempre, siempre de la misma manera!

Un abrazo.

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Crónica, excelente poema que no conocía. Tomo nota de él y su autor. Un cordial saludo