domingo, 16 de octubre de 2011

Frankfurt Buchmesse 2011

Hoy domingo 16 de Octubre es el última día de la Feria del Libro en Frankfurt (Frankfurt Buchmesse 2011), y uno de los platos fuertes ha sido el mercado digital y el papel que los Agentes Literarios jugarán en él. En una era digital que ya está aquí, donde todo autor que lo desee puede presentar su obra al gran público digital, ¿será necesaria la presencia de interlocutores intermediarios (agentes, editores, distribuidores, libreros) entre el autor y su público?



A continuación un interesante reportaje sobre todo ello:

Mercados al alza en 2012

Los mercados al alza en 2011 incluyen a Rusia (que de acuerdo a un agente, "está despertando"), y a Europa del Este, España y Latinoamércia, sobre todo Brasil. "Brasil es hoy por hoy uno de los mercados más dinámicos", dice el agente literario Jenny Meyer, quien representa los derechos internacionales de varios agentes norteamericanos y quien este año ha participado por duodécima vez en la Feria de Frankfurt."Todavía hay una gran competencia entre editores en busca de nuevos títulos, y se están vendiendo los derechos de muchos".

Farley Chase, de la Waxman Agency en Nueva York está de acuerdo, y señala que los editores brasileños están adquiriendo libros de no-ficción (una categoría de difícil venta en pasados años) y literatura juvenil. "Nuestros títulos de literatura juvenil son unos de los más codiciados de nuestra lista", dice Chase, "muchos editores internacionales han apostado por esta categoría en años recientes y han tenido mucho éxito". Brasil es uno de los centros de atención del próximo 2011 International Rights Directors Meeting, que este año celebra su 25º aniversario.

Fondo Editorial: la columna vertebral de la publicación digital

Otro asunto clave en el mercado de los derechos literarios es el impacto de la publicación digital y su extensión a los derechos y licencias. Constituirá el segundo foro de debate en el International Rights Directors Meeting, que dedicará su atención en los acuerdos y ventas para aplicaciones sobre telefonía móvil. Mientras que el 25% suele ser en la práctica el porcentaje estándar sobre los royalties del libro electrónico, las comisiones de cara a otros medios digitales, como las aplicaciones de móviles y a través de otros formatos aún debe ser establecidos. Una solución puede ser ofrecer contratos con condiciones sobre el uso garantizado de DRM (digital rights management, gestión de derechos digitales) y precios que no caigan por debajo de ciertos límites (por ejemplo el 50% de la edición impresa)

Las agencias están centrando cada vez más su atención en los títulos de los fondos editoriales existentes. Como Derek Johns, de la agencia británica AP Watt, "en derechos sobre e-books, hay algunos movimientos por encima del 40% de los fondos de la editorial, que es la cifra establecida por Random House US, sobre los títulos cuyos derechos se contrataron a principios de los 90s o antes, cuando no existían aún los e-book."

"Lo que deseamos es mirar los digital como una oportunidad fantástica para aumentar la difusión de nuestros escritores y sus ganancias", dice Carolina Dawnay, de United Agentes. Y Ed Victor, de Ed Victor Agency, cree que hay un consenso general al hablar sobre e-book, aplicaciones de móvil y otros formatos, que "si tú tienes derechos, necesitas sólo una cosa: explotarlos adecuadamente."

Agentes y su nueva imagen: ¿zorros en el gallinero?


Si los editores no actúan, es más que probable que los agentes sí lo harán. El pasado año, Andrew Wiley gestionó varias ediciones digitales para sus autores. Este año en EEUU, la Waxman Agency lanzó su propio catálogo e-book llamada "Diversion Books", mientras que en el Reino Unido, Ed Victor ha iniciado una nueva empresa de e-book e impresión bajo demanda, "Bedford Square Books". Comenzará este otoño y ofrecerá títulos antiguos así como nuevos de este año.

Algunos agentes están preocupados. Como Peter Cox, de Redhammer en Londres, indica, "el movimiento de Victor de dedicarse a la edición es como meter a un zorro en el gallinero", con su preocupación centrada en posibles conflictos de intereses. "¿De verdad es un conflicto de intereses?", responde Victor, "Yo no lo veo así. Creo que cualquier cosa que un agente haga por ampliar sus servicios y apoyar a sus autores es válida".

Películas y Juegos, mercados emergentes

Otro forma en la que los agentes están ayudando a sus autores es luchando más agresivamente por contratos en el mundo del cine y de los videojuegos. Muchos agentes subcontratan a subagentes especializados para tratar el mercado cinematográfico. Los videojuegos son un mercado no menos lucrativo y una nueva oportunidad. Después de todo, los primeros días de venta de los videojuegos más esperados de cada temporada rompen los records logrados por las películas en las que se basan.

Por supuesto la industria del videojuego está tan hambrienta de historias como el negocio cinematográfico, y hay a menudo ejemplos interesantes de cruce. En junio, por ejemplo, Little Brown en EEUU colaboró con Rockstar Games para editar una antología de relatos cortos originales basadas en el nuevo juego de Rockstar "L.A. Noire".

"Los juegos han cambiado nuestra sociedad y cultura de una forma que no nos damos cuenta", dice Gabe Zichermann, coautor de Game Based Marketing (Wiley, 2010) and Gamification by Design (O’Reilly, 2011). "Ya hay generaciones que han crecido con los videojuegos como su principal entretenimiento", explica, "el negocio editorial no puede responde a un mundo tan cambiante hoy en día sólo asumiendo que el mercado se está reduciendo. Las expectativas de la gente están cambiando; ahora esperan algo que sea un juego, o que tenga elementos de un juego. Lo que los lectores realmente desean, a ellos no les importan. Los editores suele pensar que los lectores leen por el placer de leer. Bien, algunos sí, pero la gran mayoría buscan algo más: elevarse, sentirse transportado a otros mundos, incluso tener una excusa para relacionarse con otras personas, mira por ejemplo el fenómeno de los clubs de lectura. Los editores deben darse cuenta de todo esto"

Hay también una nueva tendencia en la industria del cine de alimentarse de los videojuegos, libros y aplicaciones. Un ejemplo es “The Fantastic Flying Books of Mr Morris Lessmore”, que ha originado un corto del mismo nombre. Esta aplicación presenta un estilo y una forma de narración muy parecido a un libro infantil tradicional e incorpora numerosos elementos interactivos. Anna Soler-Pont, directora de Pontas Literary & Film Agency en Barcelona, dice: "Más del 25% de todas las películas producidas en el mundo provienen de los libros. Piensa en el éxito de Harry Potter, Bridget Jones, Brokeback Mountain, todos se basan en un libro concreto. La industria editorial se aproxima más y más a la industria del cine, ambas empiezan a funcionar como un equipo. La cooperación entre editores, cineastas y desarrolladores de juegos está aumentando y juntos formarán una nueva industria dentro de dos a cinco años. Todos los agentes que tratan derechos audiovisuales también lo hacen con la industria del juego, pero no hay aún ninguna agencia especializada exclusivamente en videojuegos. Es algo que llegará"

Con todo esto, el trabajo principal de un agente sigue siendo el mismo. "Buscamos las mejores oportunidades para nuestros autores y deseamos proteger sus intereses a largo plazo", dice Stephanie Thwaites, de Curtis Brown, "y nos centramos en eso, si bien nuestras conversaciones están cambiando ligeramente".

Stefan Lübbe, de los editores Bastei Lübbe en Colonia, añade que "de cara al futuro hacemos una gran apuesta por la filosofía "lo digital, primero". Hemos creado un departamento para esta apuesta, que está desarrollando nuevos formatos. Por supuesto, estos incluirán inevitablemente material cinematográfico y contenidos interactivos, así como juegos online. Por eso estamos buscando socios específicamente en la industria del cine y de los videojuegos, y también de agencias audiovisuales. Como editores, esto significa que tendremos que pensar y trabajar de forma diferente a lo que estamos acostumbrados."

(traducción libre por mí, el enlace completo con el reportaje en inglés, AQUI)

6 comentarios:

B. Miosi dijo...

Mira cómo se están moviendo agentes y editoriales en torno a la digitalización, Blas, saben que si no lo hacen, sencillamente quedarán fuera del juego. Hablando de juegos, ¿te has dado cuenta que hoy más que nunca, en medio de todo este panorama apocalíptico planetario en todos los niveles, medioambiental, sanitario y económico, es cuando la industria de la diversión es la que más está creciendo?
Es como si todos deseáramos evadirnos de la realidad. Lo que me dice que quien se dedique a escribir obras intrascendentes, pero que hagan pasar un buen rato y tengan la posibilidad de transformarlas en películas series o videojuegos, tendrán la batuta.

Interesante entranda,

Besos!
Blanca

Armando Rodera dijo...

Como siempre, Blas, interesantísima entrada. Algunos datos los sabía o intuía, pero me has confirmado con tu post que las cosas están cambiando.

Por lo visto los grandes en el mundo digital se han tirado toda la feria de Franckfurt perisiguiendo a las editoriales y poseedores de derechos digitales ene spañol. esperemos que eso sirva para relanzar de una vez ese mercado en nuestro país.

Y como dice Blanca, quizás en esa evasión que nos permiten las obras literarias y sus posibles adaptaciones esté el verdadero futuro.

Un abrazo.

B. Miosi dijo...

Blas, ya que estás en Twitter, activa los casilleros para poder twittear tus entradas directamente, tanto a Twitter como a Facebook, para los que queramos hacerte publicidad. Yo acostumbro twittear a mis seguidores todos los días.

Besos!
Blanca

Blas Malo Poyatos dijo...

Es que necesitamos evadirnos, Blanca, al menos unas horas para no volvernos locos. Y eso la literatura lo consigue de forma inofensiva.

Un abrazo

Blas Malo Poyatos dijo...

Pues ahora verás en la nueva entrada. ¡Cuán grande es mi ignorancia!

Un abrazo, Armando

Blas Malo Poyatos dijo...

Blanca, no encuentro dónde activar esa opción. Y mira que he buscado, pero no, no doy con el botón.

Un abrazo