domingo, 25 de julio de 2010

Cuándo NO escribir

La entrada de hoy será un poco atípica. Escribir, escribir, escribir... vale, para mejorar hay que escribir mucho y leer más aún, pero es también importante saber darse un respiro, y cuándo NO escribir.

Por ejemplo, hoy, yo mismo. Llevo dos horas sentado en mi despacho y no hay manera de engranar la maquinaria para plasmar nuevas ideas en el papel. Que uno no No-escriba no significa que no tenga ideas, sino que no se encuentra en el entorno adecuado, en el lugar correcto, en el momento idóneo. Cuando uno se encuentra en situación de NO-escritura, lo mejor es no obsesionarse, respirar hondo, y hacer otra cosa hasta que regrese la inspiración, la ilusión o las fuerzas.



Peor aún, podemos estar asediados por el más poderoso aliado del calor, y el peor enemigo del tiempo libre: la pereza.

Escribimos porque nos gusta. Si nos frustramos por un ataque de NO-escritura, malo.

¿Cuándo NO escribir?
1.-Con calor sofocante, con frío extremo: la temperatura ambiental es importante, si no es la adecuada desiste, o tu cuerpo te atormentará con avisos continuos y no escribirás nada.
2.-Los ruidos a tu alrededor: escucha música que no entiendas, de fondo, para que tu cerebro no se distraiga. Por ejemplo, la musica a capella en latín o medieval te proporcionará concentración. Pero que no se mezcle con otras ondas sonoras ambientales: la radio del vecino, esa moto estruondosa de la calle, la tele, la lavadora coja, el gato pidiendo comida, la puerta del comedor que chirría, el aspirador.¡Así no se puede!
3.-El hambre, la sed, el sueño: ¡son señales de tu cuerpo que interrumpirán tu concentración! Ejemplo: si trasnochas hasta las 4:00 am, no pretendas cinco horas más tarde ultimar los detalles de revisión de tu obra cumbre. Te despeñarás sin remedio en el abismo de la fatiga y del error.
4.-El alcohol. Una botella de sidra fresquita te estimulará; cuatro chupitos de limonchelo te dejarán listo. Mejor aplícate la recompensa después de escribir, no antes.
5.-Las paradas fisiológicas. Vale, somos humanos. Hay que comer, dormir, ir al baño. Para siempre en mitad de una escena, de forma que sepás cómo continuar cuando retomes la acción.
6.-La pereza. Chico, es verano, si no se puede derrotar haz otra cosa. Lee, vete a la playa o duerme la siesta. Ve una palícula (las películas son fuentes de ideas, y además permiten analizar su argumento. De los errores ajenos se aprende)
7.-El agobio: si estás agobiado por el trabajo, o por fechas de la editorial, déjalo. No es el momento. Olvida la escritura y concéntrate un rato en otra actividad.

Sigo pendiente de la portada. Espero noticias la próxima semana. Espero que eso me estimule porque estoy al 15%. ¡Qué calor! Estamos a Día D-51, y contando.

Los que estéis cerca del mar (pero con sombra), ¡disfrutadla!

16 comentarios:

Proyecto de Escritora dijo...

Yo también pienso que son muy importantes los momentos de no-escritura. Parece que no, pero son parte de ella. Es cuaando se te ocurren nuevas ideas, y además no hay que obsesionarse nunca con la escritura. No es un trabajo, es un hobby.
Siempre se tienen momentos de vaguería y no te apetece escribir, pero yo en verano estoy aprovechando mucho, que tengo un poquillo más de tiempo por el trabajo y estoy aprovechando. Eso sí, también tengo ganas de ver pelis, salir y sobre todo ir a la playa (me queda una semanita, que ganas!) hay que disfrutar, di que sí. :)

Besos!!

PD: leer blogs también relaja y da ideas, jeje.

Sergio G.Ros dijo...

Creo que tienes mucha razón, Blas: tan importante es saber cuándo escribir como cuándo no. Es importante descansar, reflexionar y dejar que la mente se aire un poco, porque forzar la máquina no es bueno. PEro hay que tener cuidado con ese peligroso enemigo que es la pereza... je,je.. pero ¡chico!, ¡también hay que vivir! Si uno no vive, no tendrá qué contar...je,je... buena semana, a ver si ya nos muestras esa portada...un abrazo.

Lola Mariné dijo...

Pues yo discrepo esta vez contigo y con los anteriores comentaristas, jeje.
Si dejaramos de escribir en todas esas circunstancias que mencionas, no escribiriamos nunca. Creo mas bien que todo eso son EXCUSAS para no escribir.
Por supuesto, no hay que obsesionarse, y si un dia no hay manera, pues no hay manera, y es mejor dejarlo y distraerse con otra cosa para renovar energias.
Si la escritura es un hobby, como dice Elena, bien, pero si lo que pretendemos es hacer de ella nuestro oficio, tenemos que obligarnos a cumplirlo, como en cualquier otro trabajo.
Como decía Picasso: "que la inspiración te pille trabajando".

Bueno, asi al menos es como lo veo yo...

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Elena. Hay que aprovechar el verano, que es cuando hay más luz y se está más receptivo a conocer gente, para nutrirse de experiencias. así luego llegarán las ideas y se alejará de nosotros el temido bloqueo literario, que a mí me está rondando.

Un beso

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Sergio, coincido contigo, ¡también hay que vivir! Lo que pasa es que como mis vacaciones serán en septiembre, el verano se me está haciendo eterno.

Eso, y la espera del libro.

Un abrazo

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Lola, claro que me gustaría que fuera un oficio, pero soy realista, de momento es una afición ilusionante, nada más, porque es mi "otro" trabajo el que hoy por hoy paga mis facturas (a costa de sorberme las horas y la energía como un vampiro)

Así que no me obsesiono. Si la corrección va un poco más lenta de lo esperado, no me preocupa. Prefiero vivir un poco más, que para eso es verano. Ya llegará septiembre con novedades.

Un abrazo

Igor dijo...

Muy, muy divertida la entrada, y también inteligente. Si no puedes con la pereza, únete a ella. (para volver a la carga al día siguiente).
El detalle de la bebida, muy cierto. Del estímulo a la caída. Sí, mejor como recompensa, somos más peligrosos serenos.
Saludos.

B. Miosi dijo...

Blas, yo no puedo escribir con música, y no es porque me entretenga y reste concentración, es porque me perturba. (Ojo, que me gusta la música, eh?)

Pero no me obsesiono con la escritura, me gusta mucho, pero creo que se debe escribir cuando apetece, de resto, puedo corregir, leer, pasear por Internet, ¡tantas cosas! Ahora, si viviera de la escritura, ten por seguro que llegaría a preocuparme el que no tenga qué contar, es decir, momentos de No-escritura.

Me ha divertido tu entrada, tienes un humor contagioso!

Besos,
Blanca

Beren dijo...

Está claro que el momento ideal para escribir es muy difícil de conseguir, y si sólo lo hacemos esperando tal instante me temo que nunca nos pondríamos a ello. Pero tampoco pienso que haya que "obligarse" demasiado, ya que creo que es contraproducente. Muchas veces hace más uno que lee o se evade haciendo cosas muy distintas, que uno que se obceca en que las ideas salgan de la cabeza a puro golpe. Si se fuerza en demasía es posible que sí, que escribamos, pero que no sea realmente bueno (un churro, vamos).
. A veces me he pasado meses sin escribir una página, pero pensando y almacenando las ideas que llegan y, un buen día, las he lanzado en tropel. Pero cada uno es cada uno, y existen tantos modos de escribir como personas hay, en fin.

Armando Rodera dijo...

Comparto tu punto de vista, Blas, no sabes cómo te entiendo. Tampoco es bueno forzar la situación, puede ser contraproducente.

Pensaba avanzar este verano en mi nuevo proyecto, pero entre el calor, la apatía y las pocas ganas de escribir no hay quién se ponga en serio. Las neuronas están reblandecidas, creo que bajaré a la piscina a remojarlas, a ver si hay suerte y vuelven a funcionar como es debido.

Siempre hay un momento para todo, así que tienes razón, también hay momentos para NO escribir. Y todos tenemos derecho a tenerlos y utilizarlos como mejor nos convenga.

Un abrazo.

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Igor, ¡que no falte el humor, aunque haga calor como en el infierno! Si es que, es lo que toca. Dejarse tentar es pasarse al lado oscuro.

También hay que descansar, oye.

Gracias por pasarte, un saludo

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Blanca, no hay que obsesionarse, así la inspiración llega con más facilidad. Que no se hizo Roma en un día.

Un abrazo

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Javier, hombre, no digo que estemos dos meses mano sobre mano, simplemente que a veces no es el momento, porque no. En vez de forzar la maquinaria, hay que dejar que la escritura fluya; es como yo entiendo la inspiración.

No-escritura no significa "no trabajar en la escritura", lo importante es la disposición mental, es creerse que las paradas "técnicas" (en las que la mente sigue trabajando los textos, aunque no se pase nada al papel) es parte del proceso de escribir.

Un abrazo

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Armando, ¡comprendo perfectamente lo del reblandecimiento! A mí también me pasa, pero no ahora, ¿ves?. Y cuendo la inspiración fluye, todo avanza más rápido.

Un abrazo

Laura dijo...

La situación que pintas es ideal, claro. No hay mejor manera de escribir que estar rodeado de condiciones óptimas. Sin embargo, como en mi caso, muchos escritores no tienen más remedio que lidiar con tales perturbaciones ambientales y mentales a diario, pues simplemente no tienen ni el tiempo ni la posibilidad de conseguir las condiciones óptimas. Con hijos, con el trabajo, con los deberes domésticos, con tu vida de pareja y familiar, muchas veces los únicos instantes que tienes son esos incómodos momentitos en que a pesar del ruido de la TV de al lado, las charlas y juegos de los chicos, la cena que hay que preparar y otros deberes que hay que cumplir, es cuando puedes sentarte a escribir. Si no lo haces así, ¡no lo haces nunca!
Considero la No-escritura más como una etapa complementaria y necesaria, en la que reelaboramos nuestras ideas, las descartamos, decidimos si continuamos con una línea argumental o si la desechamos. También cuando estamos cansados de pensar y queremos pensar en otras cosas, antes de volver a la carga. O cuando estamos inmersos por completo en otras actividades que requieren nuestra atención. Y por supuesto, cuando estamos en actitud y posibilidad de disfrutar del descanso mental y físico que todo ser humano requiere.

Blas Malo Poyatos dijo...

Hola Laura, estoy totalmente de acuerdo de contigo. Yo me hago una pregunta: si con todos esos peros soy capaz de sacar una o dos hojas al día, ¿qué no haría en el mejor de los casos? A lo mejor sería capaz de escribir varios libros al año.

La no-escritura también ayuda a refrescar las ideas, a descansar la mente en otras cosas. Como con todo, no hay que obsesionarse con la página en blanco.

Un saludo