viernes, 24 de octubre de 2008

Círculo eterno (I): los egipcios (1400 a.C)

No hay nada nuevo bajo el sol, y aunque en apariencia todo sea distinto, todo cuanto podamos imaginar ya ha sucedido antes, muchas veces.

Egipto. Miles de años antes de Rómulo y Remo ya era el país de las pirámides. Ya en tiempo de los egipcios, amantes de la palabra, el sentimiento de la propiedad literaria era profundo. En un rollo conservado en el museo de El Cairo se encuentra un vibrante recordatorio de la inmortalidad que procura una gran obra literaria:

Estos escritores sabios del tiempo de los sucesores de los dioses,
aquellos que anunciaban el porvenir,
resulta que su nombre dura para la eternidad,
aunque se hayan ido, cumpliendo su vida,
y que se haya olvidado a toda su parentela.

No se han construido pirámides de bronce
con losas sepulcrales de hierro.
No han sabido dejar herederos,
hijos para pronunciar su nombre.
Pero a guisa de herederos se han procurado
los libros de aleccionamiento que han escrito.
Han hecho del rollo de papiro un ceremonial,
y de la tablilla para escribir un "hijo querido".
Sus libros son sus pirámides
y el cálamo es su hijo.
La superficie de la piedra fue su mujer.
Poderosos y humildes llegaron a ser sus hijos,
pues el escribano es el jefe de todos ellos.

Se han construido puertas y moradas para ellos,
pero se han desmoronado.
Su sacerdotes de Ka han desaparecido,
sus losas sepulcrales están cubiertas de polvo
y sus tumbas están olvidadas.
Pero su nombre es pronunciado
en virtud de los libros que han escrito,
tan perfectos siguen siendo.
Y el recuerdo de quien los ha hecho alcanza los límites de la eternidad.

Sé escritor, pon esta idea en tu corazón.
Que tu nombre venga a la existencia igualmente.
Es más provechoso un libro que una lápida sepulcral grabada,
que una pared de capilla sólidamente construida.
Sirve de morada y de pirámide
para hacer pronunciar su nombre.
No hay duda que es provechoso en la Necrópolis
un nombre que está constantemente en labios de la humanidad.


Habría que leer este hermoso texto desde el principio para comprender hasta qué punto apreciaron los egipcios del Mundo Antiguo el valor de la escritura, y hasta qué punto importaba escribir para el propio autor. Fijáos qué importancia le da a tener una rutina, un ceremonial con el dedicarse de lleno a la escritura, día a día, necesario para su existencia terrenal.

Con su arte tenía la certeza de alcanzar la inmortalidad. Buscaban un público que les recordase para siempre y que les citase; nombrarles era existir.

6 comentarios:

Martikka dijo...

Qué precioso texto. Los egipcios sí que sabían, si que apreciaban verdaderamente el arte de la escritura y la inmortalidad que puede llegar a dar. Y estoy de acuerdo, los libros son hijos también; no en vano han tenido un creador que los ha formado. Y ese legado también perdura en el tiempo y la mente de muchos hombres.
No siempre que se escribe se debe buscar la inmortalidad, ni mucho menos; pero sí dejas una creación más, algo que surgió de la nada, algo que antes no existía, en este mundo. Y eso ya es mucho.

Blas Malo Poyatos dijo...

La verdad, es desconcertante. Si se sigue leyendo el papiro el autor empieza a hablar de autores egipcios de la época... de los que no se sabe absolutamente nada, ni de ellos ni de su obra. Y eso que en su momento debían ser muy famosos.

Moraleja: escribe en un idioma de amplio uso (¡nada de jeroglificos)

Moraleja2: gracias a Gutemberg, haz miles de copias de tu obra. (¡No sólo unas decenas a mano!)

Un saludo

Proyecto de Escritora dijo...

Bueno, es un poco lo que pasa ahora, hay por ahí escritores que seguramente sean buenos y nunca tendrán una oportunidad, y se perderán en el olvido. La verdad, da un poco de vértigo pensar en que tus textos sean inmortales...
La civilizaón egipcia me sorprende cada vez que oigo algo de ellos...

Un saludo!

Blas Malo Poyatos dijo...

Por eso me encanta pasear por la enorme biblioteca de mi ciudad sin rumbo fijo, siempre que puedo... y coger cualquier libro que me llame la atención.

¿Por qué no puede ser un libro desconocido a la vez excelente? Me ha pasado muchas veces. Y es seguro que seguirá sucediendo.

Un saludo y gracias por pasarte, Proyecto de Escritora

Martikka dijo...

Miles de libros desconocidos son excelentes, estoy segura. A mi me encanta leer libros de autores desconocidos, huyo bastante de los best-sellers (no de todos). Dicen que siempre hay algo bueno en cada libro, incluso por muy malo en su conjunto que sea, siempre hay una frase, una escena, algo bueno.
¡Saludos!

Blas Malo Poyatos dijo...

Sí, lo creo, Martikka. Incluso los malos me enseñan algo. ¡Me enseñan cómo no he de escribir un libro!

Saludos